Pues sucedió lo que temía Hirschberger: que la línea ética aristotélica –Tomista–  kantiana terminara en sociología.

En La Miseria de la Filosofía, Karl Marx escribió: “llegó por fin un tiempo en el cual todo lo que los hombres habían considerado imaginable, llegó a ser objeto de cambios, de tráfico y podía enajenarse (…) virtud, amor, opinión, ciencia, conciencia, etc. todo, en fin, pasó al comercio. En el tiempo de la corrupción general, de la venalidad universal o hablando de en términos de la economía política, al tiempo en el cual toda cosa, moral, o física, al convertirse en valor venal, se lleve al mercado para apreciarla en su más justo valor”.

El posmodernismo es la era en la que la humanidad del mundo occidental vive. Es una vida carrereada, de “córrele que te alcanzo”; no hay tiempo para estudiar, interpretar y ejercer una conducta razonable más compleja. Ni el racionalismo de Descartes, ni el idealismo platónico, kantiano, menos el hegeliano.

Es el “hombre light” hábilmente descrito por Enrique Rojas: infeliz e inseguro, indiferente por saturación permisible éticamente”. (alcahuetismo puro) y añade “… tolerante ilimitado a la revolución sin finalidad, mal informado; pragmático, … trivial… privado… sin criterios solidos… etéreo… leve… banal…. Permisivo…”

Las corrientes sociales marcarán nuestras conductas; sería absurdo conducirnos con el pensamiento de la Edad Méda. Tenemos que ser seculares. Las filosofías que usa la sociedad actual son: el relativismo; (no hay verdad absoluta) el hihilismo; (no hay valores morales) o el escepticismo; (no creer en nada). Pluralismo, tolerancia permisibilidad.

No hay ética, hay sociología que la sustituye; es más cómodo, más práctico y más ligero; el hombre moderno vive con equipaje menos pesado. Al tirar por la borda las demás fardos se viaja por la vida sin pesanteces y conforme como la sociología contemporánea nos indica: lo permisible; lo tolerante y lo fácil. No hay valores. La corriente humana nos arrastra “¿a dónde vas Vicente?, a donde va toda la gente”.

Ha contribuido el cambio de la filosofía en la ciencia; se pasó de la ciencia analítica, de observación teórica, a la técnica científica que es observación y transformación. Cuando menos en medicina los cambios han sido exponenciales.

La sociología no es lo mismo que la ética, aunque hay interconexiones. En el discurso sociológico moderno no hay fundamentos fuertes de la ética; habrá que teñir de ética a la sociología; esta es utilitarista y pragmática que sigue a los cambiantes corrientes del fluido de los grupos humanos, según la historia y la geografía. Corrientes humanos actuales que arrastran al individuo.

Los sociólogos niegan muchas cosas de la ética clásica, entre ellos a la metafísica; esta bien, pero resulta que la metafísica es parte de la filosofía, y la ética es parte de ésta; en consecuencia, un sociólogo habla de ética contemporánea, quitando lo metafísico. No puede haber leche sin lactosa; tabaco sin nicotina o café sin cafeína, cambiémosle en tal caso el nombre a la ética, (y a la bioética) y llamemosle sociología de la conducta.

El equipo medico responsable, moderno y bien informado tiene la obligación y la responsabilidad de saber interpretar esta situación en la norma de su acción profesional.


Nuestros lectores comentan

  1. diogenes el cinico ... lampareado...otra vez

    Es el “hombre light” hábilmente descrito por Enrique Rojas: infeliz e inseguro, indiferente por saturación permisible éticamente”. (alcahuetismo puro) y añade “… tolerante ilimitado a la revolución sin finalidad, mal informado; pragmático, … trivial… privado… sin criterios solidos… etéreo… leve… banal…. Permisivo…” ¿de casualidad no estara hablando y calificando a los gobernantes y gobernados del Estado de Zacatecas quizas del gobernador y de los presidentillos municipales comenzando con Fresnillin?