NORMA BERNAL | NTRZACATECAS.COM
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Buscan crear marca para ofertar los alimentos en tiendas departamentales

 

Fresnillo.- Siete mujeres de la comunidad Altamira se convirtieron en pequeñas empresarias al elaborar chorizo y comercializarlo, ello gracias a su tenacidad y ganas de sacar a su familia adelante.

Elizabeth Padilla Martínez junto a seis socias se dedicaban al hogar, pero llegó a la comunidad un programa de capacitación para la venta de distintos productos.

Lo primero que comercializaron fueron artículos de limpieza, pero en la actualidad le apostaron al giro de alimentos, lo que se ha convertido en su fuente de ingresos.

“Cuando aprendimos a elaborar chorizo le pedimos al gobierno estatal que nos prestara un molino para comenzar la elaboración del producto, aunque queríamos y soñábamos con tener nuestro propio negocio, al final resultó una pequeña empresa que nos ha dado grandes satisfacciones”, detalló Padilla Martínez.

Todo inicio con la brigada para el Desarrollo Rural de la Mujer en el Campo, que se realizó en Río Florido; las clases fueron impartidas por Juan José Sánchez, instructor del Servicio Estatal del Empleo (SEE), recordaron las empresarias.

Las siete mujeres emprendedoras son Elizabeth Padilla Martínez, Dora Elia Valdez Macías, Lucía García Padilla, Albina Herrera Ramírez, Hilda Herrera Ramírez, Griselda Gálvez Cardosa e Isabel Ramírez Sánchez, quienes comenzaron a elaborar chorizo desde hace tres años y ahora surten a su comunidad de este producto y algunas aledañas, como Río Florido, Las Mercedes, Baluarte, Rancho Grande y colonias de la cabecera municipal.

La inversión inicial fue de 150 pesos por persona para la compra de la materia prima; los primeros pedidos y la venta a tiendas y personas de otras comunidades les ayudó a crecer.

Los primeros recursos económicos obtenidos los ahorraron y así lograron comprar su propio molino y no depender del que les prestó el gobierno del estado.

Al ver que la venta aumentó solicitaron apoyo gubernamental y les dieron refrigerador, mesa de trabajo y empacadora de alto vacío. Mientras que sus herramientas de trabajo las adquirieron gracias a los ingresos que les genera la comercialización del chorizo.

Su vida, relataron, cambió de manera positiva al llevar sustento a su hogar y ofrecerles a sus hijos estudios, por lo que ahora decidieron buscar asesoría para emprender su propia marca: Chorizo El Altamirano, a fin de comercializarlo en tiendas departamentales.

“Queremos avanzar, meter más productos, como chuletas ahumadas, chilorio, carnes secas, pero para eso tenemos que trabajar más y hacer crecer nuestra empresa y después poder ofrecer, incluso, trabajo a más personas”, expuso Padilla Martínez.


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