Alberto Chiu
Alberto Chiu

Hoy se conmemora, mundialmente, el Día Contra el Trabajo Infantil y, gracias a las cifras que han recabado diversas instancias estadísticas y aquellas relacionadas con el trabajo, se sabe que en el estado de Zacatecas hay un aproximado de 49 mil menores de edad en labores que les están robando la infancia, fomentando incluso algunas formas de esclavitud, y perpetuando las condiciones de pobreza para muchos de ellos.

Para quienes hemos crecido en medios con contacto rural, por ejemplo, no es raro ver cómo niños y niñas participan en las labores de la siembra y cultivo de cualquier clase de fruta o verdura con sus papás o sus demás familiares; o quienes tienen una tienda de abarrotes, ayudan en las labores y hasta en la venta diaria. En el mejor de los casos, lo hacen sólo por momentos, incluso como un asunto aspiracional de querer ser como sus mayores, sin dejar de lado sus momentos para hacer las labores escolares, o ayudar en las tareas de la casa.

Para otros muchos, sin embargo, sí representa la pérdida de la infancia, pues son muchas veces obligados a sostener largas jornadas de trabajo, como sucede comúnmente en aquellos grupos que, como los llamados “jornaleros” que llegan a nuestra entidad cada temporada de cosecha por ejemplo en la zona de Fresnillo, ponen a sus hijos a trabajar desde edades muy tempranas, en jornales completos, sin ir a la escuela, y sin las más mínimas condiciones de salud o de cuidado. Y no son pocos los casos de menores que fallecen debido a esas condiciones.

Es un asunto que, más allá de verse como una cosa “lejana” a nosotros, deberíamos todos de tomar más en cuenta no sólo para ponerlo en la perspectiva cercana de nuestra propia familia, sino incluso de coadyuvar a evitarla y detenerla, en el momento en que detectemos que algún menor de edad está siendo privado de su infancia por tener que estar trabajando como si fuera un adulto. No lo son.

Pues sí, cada uno de nosotros tenemos la posibilidad de avisar a dependencias como la Secretaría del Trabajo y Previsión Social cuando detectemos que hay menores sometidos a trabajos arduos que nada tienen que ver con un trabajo familiar. Mucho más responsabilidad tenemos, por ejemplo, si llegamos a detectar que un menor de edad puede ser incluso víctima de esclavitud o de trata de personas. Nosotros podemos ayudar a acabar con el trabajo infantil que explota y vulnera el futuro del país.

En nuestro país, señala la STPS, se trabaja el llamado programa Distintivo México sin Trabajo Infantil, que busca eliminar el trabajo de menores en empresas, con el fin de garantizar un buen desarrollo de los mismos. A las empresas que cumplen con el programa y sus lineamientos, se les premia con ese distintivo. Pero ¿cómo aplicarlo por ejemplo en las vastas zonas rurales donde prácticamente nadie ni se entera de estos programas, o siquiera de los derechos de los niños y las niñas, contemplados en las convenciones internacionales?

Es un asunto no sólo de seguridad social, sino sobre todo un asunto de educación. Educación no para los niños, sino para los padres de familia, los patrones en las obras de construcción, los medieros en el campo, los dueños de plantaciones o milpas o ranchos agrícolas, o minas.

Es un asunto de difusión también, por parte de la autoridad, de dichos derechos y de brindar cada vez más oportunidades para que las niñas y los niños de México, en lugar de tener que “ayudar” a sus papás en el campo o en las empresas o talleres, en jornadas extenuantes y bajo condiciones insalubres, disfruten de la oportunidad de estudiar, de jugar, de aprender, de divertirse y descansar apropiadamente para su correcto desarrollo.

Que trabajen, sí, pero no se esclavicen. Que no les robemos la posibilidad de ser niños y niñas felices, para que luego no sean adultos llenos de infelicidad y de insatisfacción.


Nuestros lectores comentan

  1. EN ZACATECAS ES COMÚN OBSERVAR A INFANTES TRABAJANDO EN LA CONSTRUCCIÓN DE OBRA CIVIL, YA SEA BATIENDO MEZCLA, CARGANDO LADRILLOS, ACARREANDO AGUA, EN CONTACTO DIRECTO CON PRODUCTOS INDUSTRIALES COMO LA CAL EL CEMENTO, EL YESO CUYA INHALACIÓN COTIDIANA Y PROLONGADA CAUSA EFECTOS PERNICIOSOS EN LAS VÍAS RESPIRATORIAS DE LOS NIÑOS. ALGUNA VEZ PROPUSIMOS QUE EN LOS CONTRATOS DE OBRA PÚBLICA SE INCLUYERA UNA CLÁUSULA PROHIBIENDO LA CONTRATACIÓN DE INFANTES, CORRESPONDIENDO A LOS SUPERVISORES LA TAREA DE VERIFICAR, REPORTAR O HASTA PLANTEAR LA SUSPENSIÓN DE ALGUNA OBRA PÚBLICA DONDE SE PRESENTARA ESA SITUACIÓN. LO MISMO, EN EL CAMPO ZACATECANO, LOS NIÑOS ESTÁN EXPUESTOS A LA INHALACIÓN DE PRODUCTOS QUÍMICOS ALTAMENTE TÓXICOS USADOS COMO PLAGUICIDAS, FUNGICIDAS, FERTILIZANTES, QUE INCLUSO SE HAN PROHIBIDO EN OTROS PAÍSES POR LAS SECUELAS QUE DEJAN EN LOS NIÑOS QUE ENTRAN EN CONTACTO CON ELLOS Y QUE VAN DESDE MALFORMACIONES, ALTERACIONES GENÉTICAS, INTOXICACIONES, ENVENENAMIENTO, ESTERILIDAD, CÁNCER, DISMINUCIÓN SENSORIAL Y OTROS PADECIMIENTOS LIGADOS AL USO DE ESTOS AGENTES QUÍMICOS, TODO ELLO EN ARAS DEL INCREMENTO DE LA PRODUCTIVIDAD Y EN DETRIMENTO DE LA SALUD DE QUIENES LOS USAN Y DEL EMPOBRECIMIENTO DE LA FERTILIDAD DEL SUELO ZACATECANO QUE SÓLO REQUIERE DE LA APLICACIÓN DE ABONO ORGÁNICO PARA GENERAR COSECHAS ABUNDANTES. PERO ESTOS TEMAS A POCOS INTERESAN Y EL SECTOR SALUD Y LOS DIFERENTES ÓRDENES DE GOBIERNO SE HACEN DE LA VISTA GORDA. PORQUE DE QUE HAY BUENOS BILLETES DE POR MEDIO, SÍ LOS HAY.