CARMEN F. GALÁN*
CARMEN F. GALÁN*

Caminar por laberintos es una experiencia cotidiana, solitaria. Mientras recorro las calles de Zacatecas me topo con la sonrisa de un desconocido, todos saben quién es, él no lo sabe. Así conocí a José de Jesús Sampedro.

Escribir es un compromiso con la palabra, y escribir sobre alguien o para alguien, sin traicionar su esencia, es casi imposible. Apalabrar implica otorgar un lugar, por eso elijo la palabra frontera: entre sueño y vida, como los suprarrealistas. Escribo bajo el riesgo de traicionar el silencio que rodea al enigma: invisibilidad es lo que define la tarea del poeta y del editor, porque a través del poeta hablamos y porque el nombre del editor es anónimo. El poeta encuentra las fórmulas del lenguaje, del ritual y la magia para que las cosas permanezcan en el cambio. El editor construye las tramas y el orden los libros.

La melancolía por un proyecto de cultura ha sido extrañamente su motor para el diálogo. Para mí, lo importante es no estar de acuerdo, sólo así se puede encontrar el momento estético que se concreta en papel, como poema, como ensayo, como libro, como idea que transforma lo real. Aprendí con Sam a hacer el libro de inicio a fin, en su totalidad, porque en el detalle está Dios… y sigo aprendiendo sobre lo esencial en lo efímero, la congruencia y el futuro, la página infinita.

Sampedro es un sueño que todos hemos tenido, el mejor maestro: un espejo que te responde con paradojas, un amigo que te escucha, un hombre que camina por la ciudad.

 

*Docente investigadora en la Universidad Autónoma de Zacatecas.

Autora de los libros Syzigias y quadraturas lunares… (Factoría-UAZ, 2010) y Obelisco para el ocaso de un príncipe (Texere-UAZ, 2011)


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