IGNORANTE

Según cuentan empleados de la Secretaría de Economía estatal, la soberbia de su jefecito Fernando Bárcena Pous es tan grande que no lo deja ver ni el tamaño de los problemas de Zacatecas, ni el tamaño de los problemas en que mete a su patrón, el góber Tello, como ha sucedido recientemente.

Y es que, por ejemplo, dicen que no ha sabido valorar las necesidades de los habitantes de Cañitas de Felipe Pescador con el cierre de operaciones del tren, y mucho menos ha sabido evaluar la urgencia de acuerdos en la bronca de la mina Peñasquito, en Mazapil. En pocas palabras, dicen, de poco –o nada– le sirve al mandatario…

OBRAS

Ya con el agua al cuello, dicen los chismosos, finalmente el Ayuntamiento Capitalino decidió (según eso, con la anuencia de los comerciantes del centro histórico) cerrar temporalmente cuatro días la avenida Hidalgo, en lo que acaban con los trabajos de remodelación que andan haciendo en esa vialidad.

Sin embargo, dicen los chismosos, todo parece indicar que los propios comerciantes no quitarán el dedo del renglón ni le bajarán a la protesta, pues según dicen ya sus pérdidas son demasiadas, y a ver quién les recompensa por lo que han perdido en ventas. Lo que no dicen, según los chismosos es que a ninguno se le ha visto abrir ni media hora más temprano… ¡ups!

OBLIGADO

Después de los escándalos en que ha metido a la corporación a la que sirve, finalmente ayer el Secretario de Seguridad Pública, Ismael Camberos Hernández informó –mediante un boletín oficial y toda la cosa– que el policía apodado El Colombiano, John Casaras, está suspendido en lo que investigan su presunta participación en la desaparición y muerte de un cristiano.

A decir de los más chismosos de la citada secretaría, Camberos se “adelantó” a declarar en medios que él casi-casi metía las manos al fuego por sus elementos, cuando ni siquiera había ordenado primero una investigación interna para deslindar responsabilidades. ¿Qué cara pondría si sale responsable de algo?

CONTRARIA

Apenas cuando acababa el gobierno estatal de presumir –mediante un boletín oficial– que las cifras delincuenciales de Zacatecas eran de las más bajas en el país, ayer la diputada panista Lorena Oropeza utilizó la máxima tribuna del estado para, en pocas palabras, reclamarles las mentiras y recriminarles lo engañosos.

Según dicen algunos chismosos del Congreso estatal, a la diputada albiazul le dio harto coraje por el hecho de que el gobierno estatal intentara usar una vez más las cifras de incidencia delictiva “mañosamente”, y que quisieran aprovecharse del desconocimiento de la gente, cuando aquí siguen sucediendo demasiados crímenes de alto impacto. ¿A quién quieren engañar?


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