LETICIA MONTAÑEZ | NTRZACATECAS.COM
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CHALCHIHUITES. “Con apoyo de la Unidad Académica de Biología de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) se realizó un estudio donde se levantó una carta minera como prueba de que no existe una falla geológica natural en el municipio”, afirmó Sergio Elías Uribe Sierra, integrante del Observatorio de Conflictos Mineros de Zacatecas.

“De este modo, se asume que el agrietamiento de las casas y el hundimiento del suelo, fueron ocasionados por el incremento de barrenaciones largas que se hicieron por parte de la Empresa Minera Unidad del Toro First Majestic”, aseveró.

Asimismo, el Observatorio de Conflictos Mineros de Zacatecas solicitó una muestra de esa carta y corroboró esta información.

Por otra parte, todavía no existe ningún estudio donde se pruebe lo contrario, es decir que la empresa minera no sea quien esté ocasionando este tipo de daños a las viviendas aledañas a la minera, expresó Uribe Sierra.

A este respecto, “se me hace una contradicción”, refirió Uribe, que en el área de Responsabilidad Social Corporativa tengan unos objetivos de rescate del patrimonio histórico; “cuando ellos mismos ponen en riesgo, dicho patrimonio, a través de esa manera irracional de trabajar de forma subterránea para obtener mayores ganancias.

“Es una contradicción asumir que haya minería responsable, minería verde, minería sustentable; porque lo que está en juego es una irracionalidad económica que está por encima de cualquier otra cosa, entre ellas, el ser humano y la naturaleza. En este sentido, para que haya minería responsable, se tendría que despojar de ese talante económico o de esa visión capitalista; aunque sería realmente contrario al giro de esta empresa minera”.

De igual manera, enfatizó que si “se dice que hay tantos empleos, tanta derrama económica”; entonces por qué no se puede transformar en la mejora de las condiciones de vida de la gente.

Finalmente, mencionó: “se entiende porque es desde la minoría que se beneficia de la extracción minera; y es la mayoría la que se perjudica por la contaminación del agua, el aire y el suelo; sobre todo porque se transforma en el modo de vida desde que se condiciona la continuación de las prácticas históricas de la ganadería y la agricultura. Ante todo, hay que reconocer que hay otras formas de asumir el bienestar de las comunidades”.


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