Dr. Fco. J. Araújo Maldonado.
Dr. Fco. J. Araújo Maldonado.

Guardaré secreto acerca de lo que oiga o vea en la sociedad y no sea preciso que lo divulgue, sea o no del dominio de mi profesión, considerando el ser discreto como un deber en semejantes casos.

La confidencialidad es un concepto relacionado con la intimidad, pero a diferencia de ésta, está bien definida y regulada. Hace referencia a la custodia y a la no divulgación de datos, considerados sensibles, de cualquier índole. Estos datos se generan en las áreas asistenciales donde se usan en relación con la salud del individuo que los proporcionó.

La confidencialidad no es un valor absoluto. Cuando la ley obliga a romperla en aras de salud pública: para la declaración obligatoria de algunas enfermedades infecciosas, por ejemplo, o en caso de que pueda producirse algún riesgo sanitario.

La fidelidad y la lealtad son valores esenciales en una relación como la de médico–paciente, ya que están basados en la confianza y la veracidad. Esto significa la defensa de sus intereses por encima de otros intereses. El profesional de la salud comparte la fidelidad hacia sus pacientes con la que debe a la institución o a la compañía que lo emplea, y en el caso del investigador, también hacia proyectos de investigación. Estas fidelidades compartidas son una fuente de conflicto.

En las instituciones docentes hay que añadir los conflictos de fidelidad que genera el personal en la formación cuando lleva a cabo un procedimiento médico.

En este paso de la relación médico–paciente, que se sustanciaba en el sentimiento del buen hacer del médico–paciente y en la confianza que depositaba éste en aquel, al de una relación más institucionalizada, más compartida con otros profesionales, y todo el contexto que la rodea, por todo ello más despersonalizada, no ha supuesto una quiebra de ese sentimiento y de esa confianza, pero sí ha proporcionado la necesidad de reafirmar la individualidad del paciente frente al nuevo entorno, de asumir su propia autonomía y, por este camino, adoptar decisiones y responsabilizarse de ellas y de sus consecuencias con el máximo conocimiento previo posible.

Pero ante estos factores, debe tenerse siempre presente que el ejercicio profesional del médico se realiza en el marco de una sociedad y de una profesión frente a quienes se adquirió un compromiso y una responsabilidad.

Las limitaciones a las que los derechos de los pacientes podrán enfrentarse serán situaciones de urgencia, de salud pública, y siempre que afecten los derechos de terceras personas, pues la autonomía no puede manifestarse en perjuicio de la de terceros, ya que esto, además, implica el respeto a otro de los principios clave en Bioética: la solidaridad o justicia.

El Estado le está dando mayor valor a la vida que a la libertad, principio que tenemos claro en Bioética, de aquí el respeto que le damos al Nonato.

De igual manera, en lo que toca a la información terapéutica, tiene una importancia fundamental la que puede o debe facilitarse a familiares y allegados; en una circunstancia en la que se debe ser cuidadoso, puesto que es preciso coordinar la garantía del secreto médico con el aseguramiento de los cuidados en los que normalmente van a participar otras personas.

 

Dr. Fco. J. Araújo Maldonado.

 


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