Alberto Chiu
Alberto Chiu

Es sin duda importante el paso que ha dado el gobierno del estado en mostrar que, ante la realidad que padece nuestra sociedad, se da atención a la violencia contra las mujeres. Pero es que la problemática que enfrentan miles (sí, son miles) de ellas en el territorio estatal, al ser víctimas de toda clase de violencia en su contra (psicológica, económica, física), ha colocado a Zacatecas bajo la lupa nacional, sobre todo al registrar un elevado número de mujeres muertas por razones de género, es decir, aquellas muertes que son tipificadas como feminicidio.

Por eso precisamente es importante y, aunque no es la panacea de la solución, sí puede llegar a representar un buen aliciente para que muchas otras mujeres que por miedo no denuncian las agresiones en su contra, puedan ahora empoderarse y defenderse, tanto a ellas mismas como a su familia.

Tal como se informó ayer durante una visita del gobernador Alejandro Tello a las instalaciones de esta instancia en la capital, hay en el estado ocho centros de Atención a Mujeres Víctimas de Violencia, distribuidos en Zacatecas, Fresnillo, Loreto, Sombrerete, Guadalupe, Río Grande, Valparaíso y Jerez, a saber los municipios donde más casos se han registrado de violencia contra la mujer.

Además de los centros ya citados, también ayer se anunció que habrá otro Centro de Justicia para Mujeres en Fresnillo, y ese será otro buen paso. Ojalá que en lo que resta de este sexenio, al menos se sienten las bases para no tener que seguir lamentando la terrible situación que padecen muchas fresnillenses.

¡Vaya radiografía que nos deja ver esa distribución! Y a pesar de ello, debemos reconocer que en prácticamente todo el territorio estatal la problemática es muy similar, aunque quizá todavía no ha permeado lo suficiente la cultura de la denuncia, y hay municipios en donde todavía se llevan a cabo prácticas evidentemente machistas y/o misóginas que, por las costumbres o por el miedo a las represalias, simplemente quedan en el peor de los silencios.

Efectivamente, ese reconocimiento de que hay que empoderar a la mujer para que se defienda de la violencia deviene de conductas erróneas que durante muchos años han permanecido intactas, y que han provocado el menoscabo de su papel en la sociedad, a pesar de estar en pleno siglo XXI, y de que se supondría que nuestra población ya debería haber dejado atrás la concepción de que las mujeres son incapaces de tal o cual tarea como el tener una profesión, o ser independientes, o incluso dedicarse a las labores más arriesgadas.

Ahora bien, ojalá que la operación de estos centros dedicados a atender a mujeres víctimas de violencia, no se torne en un pretexto para agitar banderas que lleven al extremo del feminismo a ultranza e irracional, sino al de la equidad. Ojalá entendamos todos que el objetivo debe ser precisamente abrir las conciencias para considerar a la mujer y al hombre como seres con la misma dignidad aun con roles que los distinguen plenamente.

Me parece un muy buen paso para fortalecer, a la vez, la reconstrucción del tejido social tan necesario en estos tiempos de por sí violentos debido a las bandas del crimen organizado, a la pobreza y la marginación, e incluso debido a las diferencias políticas que llevan a algunos a los extremos de confrontación por la pertenencia a uno u otro partidos políticos, sobre todo ahora en tiempos de elecciones.

En el mejor de los casos, esperaría que algún día ni siquiera haya necesidad de que existan los centros para atender la violencia contra las mujeres, y sólo hubiera centros de atención a víctimas independientemente del género, pues eso sería una muestra de que ya no habría diferencias y que se habría logrado la equidad. Pero por el momento, no es así. Sí existen las diferenciaciones, porque lamentablemente también las existen en cuanto a la atención a las víctimas, y hasta lograr el trato igualitario, tendrá que ser así. Hasta que cambiemos.


Los comentarios están cerrados.