Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento

“Cuídate de la bebida: puede hacerte disparar al cobrador de impuestos y fallar.”

Robert A. Heinlein

 

No es difícil ver qué gobiernos tienen respeto a los ciudadanos y cuáles no. El gobierno municipal de Guadalajara anunció que no aplicará la ley seca por las elecciones del próximo domingo. Los tapatíos, dice, son personas responsables. En cambio, el gobierno de la Ciudad de México restringió la venta de bebidas alcohólicas este próximo fin de semana. Los capitalinos son, según sus propios gobernantes, unos borrachos a los que no se les puede tener confianza.

No siempre fue tan impositivo el gobierno capitalino. En su sexenio, Marcelo Ebrard canceló la tradicional ley seca porque dijo que los capitalinos eran personas responsables que no necesitaban que un gobierno les prohibiera adquirir bebidas alcohólicas en la jornada electoral. Era una posición liberal.

El actual jefe de gobierno, José Ramón Amieva, no tiene la misma opinión, por eso decidió imponer la ley seca. Ayer me dijo: “Más que una acción conservadora, es una acción preventiva. Únicamente se aplica a los establecimientos mercantiles que sirven en envase cerrado. Tuvimos el respaldo de las jefas y jefes delegacionales. Estos son eventos que requieren una atención especial. Por si alguien tuviera la intención de ingerir las bebidas.”

La medida es; sin embargo, una inaceptable intromisión de un gobierno en decisiones que sólo competen a la persona. Se trata, además, de una pésima política pública. No elimina ningún problema electoral reportado. No sirve más que para hacer daño a la actividad comercial en un fin de semana de quincena y de Mundial.

La ley seca se aplicará en la Ciudad de México durante dos días, el 30 de junio y el 1 de julio. Se exceptúa, según la Gaceta Oficial, “el consumo de bebidas alcohólicas en copeo con alimentos, al interior de los establecimientos con giro de impacto vecinal, previstos en el artículo 19, de la Ley de Establecimientos Mercantiles del Distrito Federal, siendo salones de fiestas, restaurantes, establecimientos de hospedaje; clubes privados; y salas de cine con o sin venta de bebidas alcohólicas, teatros y auditorios” (sic, ¿realmente no podrán encontrar a alguien que sepa redactar?). Estas excepciones subrayan lo absurdo de la medida. ¿Por qué sí es aceptable consumir una bebida alcohólica en un cine o en un club privado, pero no en un centro nocturno o en una casa con una botella comprada en un supermercado?

La Ciudad de México no es el único lugar del país en que se aplicará la ley seca. Otras entidades, como Baja California Sur, lo harán a pesar del fuerte golpe a su importante industria turística. En Jalisco y Querétaro las autoridades son más sensatas y recurren a la prohibición.

Es falso que la ley electoral federal ordene la ley seca. El Cofipe señala que el día de la elección y el precedente las autoridades competentes “podrán establecer medidas para limitar el horario de servicio de los establecimientos en los que se sirvan bebidas embriagantes”. Pero una limitación de horario no es una prohibición como la de la Ciudad de México. Por otra parte, la prohibición se está aplicando no a los lugares donde se sirven bebidas, como dice la ley, sino a supermercados en los que se expenden en envases cerrados.

Yo, como muchos, tendré que abastecerme antes. Con los candidatos que tenemos, hay que tomarse varios tequilas antes de conseguir el valor para ir a votar.

 

Cárcel por citar

El ex consejero electoral, Eduardo Huchim, dice que en la veda está prohibido difundir nuevas encuestas, pero no citar las difundidas con anterioridad. Sin embargo, Héctor Díaz Santana de la Fepade, responde que está penado también citar encuestas previas. Además de multa, apunta, la sanción es cárcel de seis meses a tres años. Sí, cárcel por citar una información conocida.

 

Twitter: @SergioSarmiento


Los comentarios están cerrados.