ANGÉLICA RAMÍREZ SALGADO*
ANGÉLICA RAMÍREZ SALGADO*

“A pesar de esto, no se puede negar el capital cultural escondido en las páginas de los suplementos, que han sido la primera plataforma a la que traductores, pintores, fotógrafos, poetas y ensayistas han tenido acceso. En ellos se cuenta una historia importante, a través de imágenes, letras y espacios en blanco: nuestra historia…”

 

La literatura no es un ente estático, inamovible. La literatura, igual que cualquier otro arte, evoluciona, cambia, se adapta para seguir el ritmo de las sociedades. Los constantes avances y descubrimientos impulsan a los seres humanos a aprender, a replantearse lo que les rodea. Se ha demostrado, con el correr de los años, que pocas cosas se preservan de la misma forma a como fueron concebidas en primera instancia. El pensamiento retoma las ideas, reformulándolas a cada paso, agregando, quitando, sumando, dividiendo. Incluso, cuando el estudio canónico del arte, de cualquier tipo de arte, se ha empeñado, en más de una ocasión, en imponer límites entre lo que debe admirarse y lo que no. Este constante intento de aterrizar el arte, de crear escuelas que imiten los métodos establecidos, no frena el paso de los innovadores, de aquellos a quienes no les resulta suficiente lo que tienen a su alcance, aquello que los críticos mitifican y exaltan. Por el contrario, sólo les han servido de bases para enmarcar una nueva meta, un punto más alto.

Lo mismo ocurre con la literatura y, al igual que con todos los artista de las nuevas generaciones, los escritores jóvenes, aquellos que siguen los pasos de los consolidados en el arte de la palabra, pero que, al mismo tiempo, tienen una nueva forma de decir lo que piensan, una distinta forma de expresión y temáticas que tal vez no han sido abordadas con anterioridad. Los nuevos talentos tienen una constante dificultad para encontrar una plataforma en la que puedan colocar sus trabajos, frenados hasta el cansancio por los factores económicos y la «falta de experiencia» a la que apelan constantemente los estándares de la crítica.

La necesidad de buscar lugares donde publicar, que permita ganar lectores y reconocimiento, para dejar claro a las editoriales que son una apuesta segura en una era donde la calidad es dejada de lado en pos de las buenas ventas. Justo en este punto recae la importancia de las publicaciones especializadas, de las revistas y los folletos. Es importante hacer una diferenciación entre las revista indexadas, las cuales se dedican a la publicación de artículos de investigación, y las pequeñas publicaciones dedicadas a literatura y arte en general. Estas últimas pueden ser de forma artesanal o los anexos incluidos en los periódicos.

De las dos modalidades mencionadas, los suplementos culturales son, sin duda, la mejor opción, debido a que cuentan con una publicación serializada, un mayor margen de distribución y un nivel de calidad más alto. Con el paso del tiempo éstos han jugado un papel importante en cuanto al rescate de toda aquella literatura que puede, o no, llegar a marcar los comienzos de los escritores. Zacatecas sufre de importantes deficiencias, tanto en el área editorial como en el área de rescate, eso sin contar el cómo, con el correr del tiempo, el número de suplementos activos ha ido disminuyendo, debido a problemas de visualización y a una economía que entorpece tanto el trabajo de los escritores como el de los editores.

A pesar de esto, no se puede negar el capital cultural escondido en las páginas de los suplementos, que han sido la primera plataforma a la que traductores, pintores, fotógrafos, poetas y ensayistas han tenido acceso. En ellos se cuenta una historia importante, a través de imágenes, letras y espacios en blanco: nuestra historia, la transformación del pensamiento zacatecano, de su imagen y estilo de vida. Lo que almacenan es de importancia para los estudiosos y la sociedad en general. Son una pequeña visión del mundo, de quienes somos, de quienes fuimos. Sobre ellos se instala aquello que conocemos como el canon de una sociedad con sus propias tradiciones, economía y necesidades. En necesario tomar esto en cuenta para poder estudiar o contemplar el desarrollo de las artes y las modalidades de la expresión. Son inspiración y escuela de muchos creadores, que en su momento fueron alumnos y que, tal vez, lograron sobrepasar a sus maestros, la base de nuestro arte.

 

*Egresada de la Unidad Académica de Letras, uaz.

Becaria del proyecto «La escritura efímera», financiado por el prodep


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