Alberto Chiu
Alberto Chiu

La cuenta regresiva sigue su curso, y aproximadamente en unos 60 días las nuevas autoridades locales, así como el Congreso de la Unión (las cámaras de Diputados y Senadores) habrán de asumir los cargos por los que pelearon en estas campañas electorales y, según los cálculos de algunos especialistas, la preeminencia de Morena será evidente. ¿Una “nueva” hegemonía?

Faltarán también unos 150 días para que el nuevo presidente de la República asuma el cargo y, por supuesto, las responsabilidades que con el vienen. Sin embargo, ya desde ahora al menos en las redes sociales les ha caído a todos (en la hegemonía o fuera de ella) una losa compuesta de exigencias preconcebidas, demandas de cumplimiento de compromisos, etcétera.

¿Qué harán todos ellos en este tiempo? Me parece que celebrar los triunfos ya tuvo su momento, y en cambio es hora de que se pongan a trabajar urgentemente –si no es que ya habían empezado– en sus correspondientes planes de gobierno y programas de trabajo municipal, sus agendas legislativas, etcétera, pues realmente es poco el tiempo que les queda antes de “sentarse en la silla”.

En un escenario óptimamente deseable, ya cada uno de ellos debería tener debidamente conformados sus equipos de trabajo, definidos sus objetivos para los primeros días de gobierno o legislación, y preparados sus planes para empezar a cumplir todo aquello que durante las campañas electorales prometieron, asegurándole a medio mundo que ellos no eran como “los otros” y que sí llevarían a cabo lo prometido. Pero claro, eso sólo es lo deseable.

Ya en la realidad, ¿cuántos de los que ganaron las elecciones están listos desde ahora, y cuántos apenas están empezando a pensar en qué hacer, y cuántos más estarán esperando tranquilamente a llegar primero al cargo para después sentarse a ver qué pueden hacer? Me parece que muchos, en cada caso, y eso no es ni de lejos algo deseable.

Sí, está bien que todavía hay que esperar a que se cumplan las siguientes fechas en el calendario por parte de la autoridad electoral, y que se declare la validez de las elecciones, y que le den a cada uno su respectiva constancia de mayoría, y que se resuelvan todos los juicios interpuestos respecto de la elección. Pero eso no obsta para que quienes ya se presumen o suponen triunfadores, se pongan de una buena vez a trabajar.

Tras conocerse los primeros resultados de estos comicios, mucho han circulado en las redes, por ejemplo, las publicaciones “motivacionales” que señalan que es a los ciudadanos a los que nos toca construir una nueva realidad en el país, con indicaciones que van desde “abrir más temprano los negocios”, “recoger la basura y no tirar más”, “hacer fila”, “no dar mordida”, etcétera.

¿Por qué no insistir nuevamente en pedirle a los ganadores “un adelanto” de lo que será su estrategia de trabajo? De una buena vez, insisto, hay que empezar a trabajar. Si los ciudadanos comunes y corrientes, los de a pie, nos ponemos las pilas en todo eso que dicen las publicaciones motivacionales de las redes –que curiosamente no veo reflejadas en las conversaciones callejeras, ojo con eso–, entonces que quienes ya aseguraron un cargo de elección hagan lo mismo en lo que les corresponderá. A mí me interesaría saber cuál será la agenda legislativa de cada diputado electo; o cómo le hará cada alcalde electo para sacar adelante su municipio, se lo dejen como se lo dejen quienes ya se van, y que después no haya pretextos de que “no sabía lo que encontraría”.

Para ello también estarán las comisiones de entrega y recepción en cada caso, y esa experiencia también hay que aprovecharla. En fin, que lo mínimo aceptable sería esperar que, a la hora de tomar protesta en los cargos, no nos encontremos con puros improvisados que, gracias a la “ola carismática” de la elección presidencial, lograron acarrear para sí los votos suficientes para ganar. Sería el peor de los escenarios… para ese presidente.


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