NORMA BERNAL | NTRZACATECAS.COM
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Fresnillo.- Aun cuando es un suplicio viajar a Estados Unidos legalmente, decenas de personas durante esta temporada vacacional parten todos los días con el único fin de visitar a sus familiares del otro lado de la frontera.

Quienes dejan Fresnillo van cargados no sólo con su equipaje, sino con productos locales, como chiles secos, quesos, costales de frijol, bolsas de pan que, como pueden, acomodan en el guarda equipaje del camión, siempre cuidando que la mercancía sufra el menor daño posible.

Los productos tienen la única finalidad de llevar un poco de Fresnillo a los familiares que radican en Estados Unidos, pero para ello deben hacer un tortuoso viaje de hasta 24 horas en un autobús de más de 40 pasajeros repleto de maletas y todo tipo de productos típicos.

Los viajeros llevan sus productos minuciosamente acomodados, pues saben que en la frontera los pueden abrir, por lo que tratan de hacerlo de una manera que los policías no piensen que son alimentos o sustancias prohibidas.

Aunque en el acomodo del camión cada maleta ocupa un lugar conforme llegan los viajeros, se trata de respetar la comida en un solo cajón para evitar pérdidas de tiempo en la revisión.

El viacrucis puede ser más agobiante ante las enfermedades inesperadas o que se lleve a algún menor de edad, que suelen ser inquietos y nada pacientes y las pocas veces que bajan del camión lo hacen sólo para despejarse o ir al baño.

Pese a que cuidan los productos que llevan, no pueden evitar que al llegar a la frontera sus maletas sean abiertas y, en ocasiones, expurgados los alimentos como parte de la investigación que realizan los policías fronterizos.

“Como no podemos decir nada, sobre todo para que no piensen que no deseamos la revisión, pues sólo nos toca ver y pues hasta ponernos tristes cuando destrozan alguna cosa como parte de su trabajo, por eso es por lo que luego llevamos más de un producto”, refirió Margarita Miranda, originaria de Sombrerete, Zacatecas.

Asimismo, Lorena Saldívar, quien nació en la comunidad Emancipación, de Fresnillo, quien reside en Estados Unidos, enfatizó que llegar a su tierra significa volver a su niñez con los olores y sabores.

En su viaje de regreso a Estados Unidos nunca olvida llevar esa parte de su tierra a los suyos, como chiles, dulces, queso, frijol, pan y hasta bebidas, pues allá están más caros y “definitivamente no saben igual”.

Margarita Miranda, viaja a Fort Worth, Texas, y siempre con más de cinco maletas en las que carga el sabor a México, en especial a Zacatecas.

“Al final siempre acabo dejando ropa o algunas cosas para poder llevar más comida. No me puede faltar el queso, frijol y dulces que, aunque allá los venden, no saben igual; el pan ranchero que es el que podemos evitar que se haga feo, bien embolsado llega muy bien y lo comparto con toda la familia”, expuso.


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