Notimex / ntrzacatecas.com
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México.- Mientras que en países como México se retrasa la regulación para el uso del cigarrillo electrónico, en naciones como Reino Unido su utilización va al alza y es una industria con un valor actual de unos mil millones de libras.

De acuerdo con un artículo publicado en The Sunday Times, por Matt Ridley, actualmente Gran Bretaña es el líder mundial en el uso de vaporeadores o cigarrillos electrónicos, incluso por arriba de los Estados Unidos.

En el Reino Unido hay un sector próspero de fabricantes de vaporeadores, minoristas, exportadores e incluso investigadores; incluidas unas mil 700 tiendas que ofertan el producto en las calles de Gran Bretaña, por lo que ha representado un verdadero fenómeno empresarial.

La llamada revolución británica del “vaping” consterna a algunas personas que aún lo ven como una forma de fumar con riesgos aún desconocidos, pero existen instituciones como el Public Health England que asegura que el uso del cigarrillo electrónico es 95 por ciento más seguro que fumar.

Por su parte, el Royal College of Physicians ha señalado que “el público puede estar tranquilo de que los cigarrillos ecológicos son mucho más seguros que fumar”,  e incluso su utilización ha logrado que la tasa de jóvenes fumadores disminuya de 26 al 19 por ciento en sólo seis años.

La persona que merece el crédito por inventar el ecigarette moderno es un científico chino llamado Hon Lik, quien tuvo la idea de ayudarse a sí mismo a dejar de fumar después de ver a su padre morir de cáncer de pulmón.

Hon trabajaba en un laboratorio con acceso a la nicotina líquida, utilizada para calibrar otros productos, y tenía la idea de convertir el líquido en vapor mediante ultrasonido, pero no funcionó bien, por lo que cambió a un elemento de calefacción.

En 2003, cuando presentó una patente sobre su primer prototipo práctico, dijo que “ya sabía que sería un producto revolucionario… Algunos en China lo han llamado el quinto invento, después de la navegación, la pólvora, la impresión y el papel”.

El producto salió a la venta después de varios meses de pruebas de toxicología y pronto se extendió a Europa y América, y si bien es cierto que la nicotina es adictiva, también lo es la cafeína, pero el riesgo de fumar no proviene de la nicotina, sino de los químicos creados en la llama.

En 2016, una serie de documentos científicos del laboratorio del Dr. Grant O’Connell informaron que los fumadores confinados en una clínica durante cinco días que cambiaron a cigarrillos ecológicos obtuvieron la misma cantidad de nicotina, pero mucha menos exposición a los tóxicos dañinos que causan riesgos de enfermedades asociadas al fumar.

Después de cinco días, los niveles toxicológicos medidos en su sangre y orina eran como los de los fumadores que dejaron de serlo durante el mismo tiempo. Los sujetos también tuvieron mejoras en la función pulmonar y cardíaca.

Las encuestas sugieren que  98 por ciento de los vapers son fumadores, por lo que incluso si el vaping conlleva un riesgo, siempre que sea menor que el riesgo de fumar habrá una reducción de daños, apuntó Matt Ridley.


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