FELIPE ANDRADE
FELIPE ANDRADE

Habrán de generarse cambios importantes en la vida política, económica, social, cultural de nuestra maltrecha nación, pero no olvidar que buena parte de las decisiones le corresponden a la ciudadanía. Ya no queremos ni deseamos prácticas autoritarias

 

 

 

Pues así es mis estimados, la elección del pasado primero de julio dejó un ganador y una bola de heridos regados por todo el territorio nacional. MORENA se erigió como el partido que arrasó a nivel federal y en buena parte de las entidades federativas. Con una votación contundente, MORENA y sus aliados serán mayoría absoluta en el Congreso de la Unión, lo que tiene espantados a más de uno. Así, las predicciones mamilas del “voto útil” a favor del inútil Anaya, simple y sencillamente jamás se cumplieron. Y por lo que hace a Mid, pues nada más no existió en la elección.

Según los resultados de los 300 cómputos distritales, AMLO obtuvo el 53% de la votación para presidente; Ricky Ricón el 23% y Mid el 17%. De los poco más de 30 millones de votos a favor del candidato vencedor, MORENA aportó 25 millones y el resto entre el PT y PES. Quien de plano se desinfló, pero muy gacho, fue el PRD. Al PAN debe de estarle doliendo haber ido en alianza con dicho partido, pues la bolsa de votos que le aportó fue peor que salario mínimo. Para ubicar el desastre, si comparamos los votos del PRD en 2012 con los de 2018, la votación del partido del sol azteca cayó (de caer) en más de ¡8 millones de votos!

Y si hablamos de la elección de diputados, la cosa no es menos diferente. El PRD pasó de una votación del 16% en 2012 al 5% en 2018. Y qué decir de la Ciudad de México, su bastión por años. Triste final para un partido construido con mucho esfuerzo por miles de militantes que han visto la destrucción de una opción importante de izquierda, gracias a la perversidad de ciertas corrientes y líderes (corrientes) que han hecho negocio por años (los eternos plurinominales). Bueno, algunos oportunistas alcanzaron a brincar a MORENA, para evitar ganar el pan con el sudor de la frente, de manera que agarraron hueso en el congreso o en ayuntamientos y otros buscan acomodarse en la administración pública. Pero, en fin, eso ya lo sabíamos.

¿Y el PRI? Por fin terminó derrotado y en un triste tercer lugar, “haiga sido como haiga sido”, lo que a muchos nos ha dado una enorme alegría. ¡Qué gusto haber visto una derrota del PRI a manos de un partido diferente al PAN! La noche del primero de julio fue de fiesta en el país. Pero la pachanga ya se acabó y ahora sigue lo bueno, a chambear duro y sabroso para darle a la ciudadanía la oportunidad de alcanzar mejores estándares de vida. La tarea para MORENA y AMLO no es nada sencilla, por el contrario, será muy complicado poder resolver la cantidad enorme de broncas heredadas por los gobiernos del PRI y el PAN.

Y en lo que toma las riendas de la conducción política del país, AMLO ya chambea en lo suyo. Habrán de generarse cambios importantes en la vida política, económica, social, cultural de nuestra maltrecha nación, pero no olvidar que buena parte de las decisiones le corresponden a la ciudadanía. Ya no queremos ni deseamos prácticas autoritarias, es el hoy de la voz popular, es el hoy del pueblo. El mandato que le dimos a AMLO y a los congresistas no es que hagan lo que se les ocurra, sino aquello que brinde seguridad a todos en todos los sentidos. Por ejemplo, la propuesta de reducir el financiamiento público de los partidos sólo es una parte muy pequeña de una verdadera reforma política. ¿La neta quieren reducirles la lana a los partidos? Entonces seamos serios y vayamos a una reforma seria y real, que modifique el estatus de las formas de organización política de los ciudadanos. Hay mucho por hacer y rehacer en México. Vamos haciéndolo con organización y sin ocurrencias.

¡URGEN NUEVOS PARTIDOS PARA TRANSFORMAR A MÉXICO!

 

 

 

 

 


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