Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento

“No estudio por saber más, sino por ignorar menos.”

Sor Juana Inés de la Cruz

 

La cobertura de la educación en México ha aumentado de forma importante en los últimos años. El mayor avance, según la OCDE, se ha obtenido en preescolar. Esto es positivo. La Unicef y otros organismos internacionales habían señalado que México prestaba poca atención a la educación preescolar, la cual es más importante de lo que se creía. El problema en todos los niveles; sin embargo, sigue siendo el bajo nivel de calidad.

El gobierno de Enrique Peña Nieto impulsó su solución con la reforma educativa, la cual introdujo la evaluación de los maestros, la obligación de presentarse a las aulas para cobrar como docente y la selección de maestros por concurso de oposición. Andrés Manuel López Obrador hizo campaña en contra y contó con el respaldo político de la CNTE, enemiga jurada de la reforma, y de Elba Esther Gordillo, quien tras cuestionar la reforma fue detenida en 2013. Si bien el presidente electo ha cambiado su posición en otros temas, mantiene su promesa de derogar la reforma. Ayer comenzaron las clases bajo la amenaza de que la reforma y el modelo educativo que apenas se están empezando a aplicar, serán eliminados por el nuevo régimen.

¿Cuáles son las propuestas del nuevo gobierno? Esteban Moctezuma, próximo secretario de educación, ha ratificado que se derogará la reforma, pero ha añadido que se mantendrán las evaluaciones quitándoles el carácter “punitivo”. La CNTE, en cambio, se opone a cualquier evaluación. López Obrador ha anunciado, a su vez, que hará la educación superior obligatoria y gratuita. Las universidades públicas no podrán ya tener rechazados.

La evaluación; sin embargo, es un instrumento indispensable en cualquier campo, no sólo el educativo, para saber si alguien tiene o no un buen desempeño. Todas las empresas competitivas la aplican. Una educación sin evaluación no podrá ser de calidad. Seleccionar a los nuevos maestros por concurso de oposición, y no por imposición del sindicato, es también indispensable. Si se eliminan las evaluaciones y los concursos de oposición los alumnos recibirán una educación de mala calidad.

Las evaluaciones de los maestros en México, cabe añadir, tienen poco de punitivas. Ni siquiera después de fallar tres pueden ser despedidos los maestros; la ley les mantiene un puesto y un sueldo de por vida. El propio López Obrador, que ha dicho que dará al beisbol prioridad para impulsar a jugadores para las ligas mayores de Estados Unidos, sabe que el deporte competitivo requiere de una evaluación constante y punitiva de jugadores y entrenadores.

Preocupa también la idea de una educación superior obligatoria y gratuita. Ya hay una gran saturación en muchas carreras. Por eso los egresados reciben menores ingresos y sufren un mayor desempleo que quienes tienen menor educación. El que las universidades acepten a todos los solicitantes sin considerar su preparación o capacidad no hará más que bajar la calidad para todos y generará un mayor número de deserciones. Hacer la educación superior gratuita, incluso para quienes sí pueden pagar, es injusto y excesivamente costoso.

El nuevo gobierno está equivocando las prioridades. Hay que seguir aumentando la cobertura en preescolar y fortalecer la educación básica, especialmente en secundaria. Debe incrementarse la cobertura en media superior, pero hay que impulsar la instrucción técnica vinculada a la demanda laboral. En educación universitaria, la prioridad no debe ser ampliar la cobertura, sino aumentar la calidad.

 

Con puntualidad

Dice Elba Esther que “los derechos” de los maestros “los defenderemos con puntualidad” y que “la dignidad de los maestros se volverá a valorar”. Parece que tratará de recuperar el control del sindicato de maestros. Piensa, sin duda, que contará con el apoyo de López Obrador.

 

Twitter: @SergioSarmiento


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