MINERVA ANAID TURRIZA*
MINERVA ANAID TURRIZA*

A Wendy Guerra la escuché en un conversatorio llamado “Vivir escribiendo”, en 2010, en el marco del único Hay Festival que la ciudad de Zacatecas arropó, antes de que los funcionarios decidieran que era demasiado caro y lo dejaran ir a otras ciudades.

Su nombre me era familiar por formar parte del grupo Bogotá 39, un proyecto conjunto del Hay Festival y la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, dentro del evento Bogotá, Capital del Libro (2007), para identificar a los 39 autores menores de 39 años más prometedores del panorama literario latinoamericano.

De su persona y de su narrativa me cautivaron las mismas cosas, su franqueza, su emoción, su aparente fragilidad y su gran fuerza; su sencillez, que no simpleza, y sobre todo la seducción de sus palabras.

Nació en La Habana en 1970, donde aún vive a pesar de la censura que se empecina en ignorar casi por completo su producción narrativa, sólo una de sus novelas ha sido publicada en la isla: Posar desnuda en La Habana. Diario apócrifo de Anaïs Nin 1922-23 (2010) y la autora declaró haberse enterado de la edición cubana a través del diario oficial, Granma, por lo que exigió en redes sociales que el Instituto del Libro firmara contrato con ella y la obra se presentara en la feria del libro de La Habana.

El resto de su producción la conforman las novelas Todos se van, Nunca fui primera dama, Negra y Domingo de revolución; y los poemarios Platea oscura, Cabeza rapada y Ropa interior.

El abandono, la falta de atención, la negligencia, el abuso, los trastornos alimenticios y otros dolores profundamente arraigados desfilan en su primera novela, Todos se van (2006), ganadora del I Premio de Novela Bruguera, posteriormente reeditada bajo el sello de editorial Anagrama en 2014. Entre las distinciones de esta obra cabe mencionar que fue seleccionada como mejor novela del año por el periódico El País, además en 2009 recibió el Premio Carbet des Lycéens en Francia.

La incubación de su ópera prima comenzó en 2004, cuando, tras la muerte de su madre, la poeta Albis Torres, enferma de alzhéimer, y quizá azuzada por el perenne temor del olvido, Wendy revisó sus diarios con el resultado que consigna la nota inicial de la novela, “fue un viaje al dolor”.

Es justamente a través de diarios íntimos que se relata la vida de Nieve Guerra, con la obra dividida en dos partes. La primera, “Diario de infancia”, cubre de 1978 a 1980, es decir, de los 8 a los 10 años de la protagonista; por su parte, “Diario de adolescencia” abarca de 1986 a 1990, de los 16 a los 20 años. La niña Nieve comparte con la autora lugar de nacimiento, edad y apellido.

La protagonista está marcada a fuego por la ausencia y el abandono. El divorcio de sus padres le entregará al primer, aunque provisional, ausente, su padre. El segundo esposo de su madre, Fausto, acabará convirtiéndose en otro fantasma cuando el régimen le obligue a volver a su natal Suecia. El padre vuelve y gana la custodia de su hija, ahora obligada a vivir con un hombre cruel y alcohólico pródigo en negligencias, maltratos y golpes… finalmente huirá de la isla, convirtiéndose así en un ausente definitivo. Los líos legales envían a la niña, provisionalmente, a un “Centro de Depósito Infantil”, nombre que busca disfrazar la orfandad y/o antecedentes de sus huéspedes. En la adolescencia de Nieve, sus amigos queridos, la mayoría estudiantes de artes, e incluso su novio, comenzarán a partir al extranjero para no volver.

A propósito de la composición de su historia y de qué tanto de crítica al régimen encierra, la cubana declaró: “Todo tiene un por qué en la vida de una niña. Esa niña es muy chica para responderse esas preguntas que se le asoman a la mente. Criticar, juzgar le es imposible. Una adolescente se hace más rebelde, es una Nieve que se deshiela en El Caribe y establece el dolor como reflejo de lo que le golpea”.

Aunque no tiene la fortuna de viajar a Nunca Jamás ni conoce a Peter Pan, Guerra es una Niña Perdida por derecho propio. Su problema no es que se reúse a crecer, todo lo contrario, sufre las vicisitudes de quienes se ven obligados a crecer demasiado rápido… es una niña perdida que sólo quiere encontrar el camino de regreso casa.

*Licenciada en Historia.

Ella recorre el mundo, de Ítaca a Moulinsart… un libro a la vez


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