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México  .-El taekwondo mexicano fue protagonista desde que ingresó al programa olímpico en Sydney 2000 pero tuvo su clímax en Beijing 2008 cuando Guillermo Pérez y María del Rosario Espinoza subieron a lo más alto del podio.

A partir de entonces el taekwondo tricolor empezó a verse de otra manera dice Espinoza, quien este 23 de agosto celebra una década de haberse convertido en la segunda campeona olímpica mexicana en una cita veraniega después de Soraya Jiménez, oro en pesas en Sydney.

María llegó hace 10 años a sus primeros Juegos Olímpicos, en Beijing, como monarca mundial y regresó al País con la presea dorada al cuello tras derrotar en la Final de los más de 67 kilos a la noruega Nina Solheim en el gimnasio de la Universidad de Ciencia y Tecnología que tres días antes había escuchado el Himno Nacional por culpa de Pérez.

“(En) lo que ha pasado en estos tres Juegos Olímpicos que he vivido ese ha sido el de más satisfacción por estar en el podio más alto y ahora más madura puedo como ver la situación de ser la segunda mujer en ser campeona olímpica después de Soraya”, expuso María en entrevista con CANCHA.

“A nivel internacional llamó mucho la atención en qué había trabajado México para conseguir dos medallas de oro en esos Juegos, la de Memo y la mía, y creo que fue un detonante muy importante en México para que muchos niños jóvenes y gente ya grande se metiera a practicarlo, y que el taekwondo mexicano creciera”, dijo la sinaloense.

Sin embargo, el boom no ha sido el esperado ya que en la siguientes ediciones de Olímpicos sólo se ha cosechado un metal en la disciplina por cada edición, siendo María la protagonista.

En Londres 2012 se agenció el bronce y cuatro años más tarde, en Río 2016, la plata para convertirse en la única mexicana hasta el momento con tres podios olímpicos consecutivos que la consagran como la mejor deportista tricolor de todos los tiempos.


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