FOTOGÉNICOS, HUY SÍ

Los nuevos legisladores federales se dieron vuelo ayer, en su primer día, ya charola en mano y debidamente acreditados, para cumplir con el acto más tradicional de quienes llegan a ser senadores y diputados de la unión: tomarse la correspondiente foto en la correspondiente cámara con sus cuates, amigos, familiares y achichincles.

Todos a la foto, con tal de tener el recuerdo de que lograron cumplir un sueño que la gran mayoría de los mexicanos nunca alcanza: ganar un chorro de dinero sin hacer más que levantar el dedito y fingir que chambean en asuntos fundamentales para la nación. Ah, y por supuesto, además de tomarse la foto, pues subirla a las redes sociales, que al cabo eso tampoco les cuesta un cinco… ya los veremos a ver si trabajan.

 

VERDE, VERDE

Por cierto que a más de tres sorprendió (a unos gratamente, a otros los dejó con cara de “¿¡what!?” que en la mesa directiva de la LXIV Legislatura federal, para su primer periodo ordinario de sesiones, habrá representación zacatecana, nada más ni nada menos que en la persona de ¡la verdísima Lyndiana Bugarín!

Además de ser la única emanada del Partido Verde Ecologista en la primera mesa directiva, muchos chismosos andan preguntándose y preguntándole a otros a ver quién sabe con qué méritos logró colarse en la destacada posición. Ya le explicaron cuáles botoncitos apretar para las votaciones, y dónde queda el comedor y su estacionamiento. Ahora, a ver qué hace ahí…

 

MUY MODERNOS, AJÁ

Llegó la novedad novedosa, como espejitos para los ignorantes. Y es que hoy estarán presentando en una reunión oficial y formal con gobierno y concesionarios, como parte de la famosa “modernización del transporte”, la incursión de taxis impulsados por ¡gas natural! Nombre, pues qué modernos, se quejan los chismosos.

Qué esperanzas que pronto alcancemos siquiera a nuestro vecino Aguascalientes, que al menos tiene una pequeña flotilla de taxis eléctricos. Aquí el asunto huele a gas (o sea, medio feo)… y a negocio de unos cuantos “líderes” del transporte (y quizás de algún funcionario listillo), con un cambio que no moderniza nada y sí, en cambio, sigue contaminando, aunque sea poquito.

 

PURAS COCHINADAS

Más se tardaron en dizque entregar “terminada” la obra de remodelación en la calle Tacuba de la capital, que lo que se tardaron en fracturarse varias piedras ornamentales en ese piso que parece que ni boquilla tiene. Se ve que era material de ínfima calidad, y obviamente tuvieron que ponerse a reponerlo… entorpeciendo nuevamente la circulación vial.

Peor tantito, vecinos y comerciantes chismosos de la vialidad vieron cómo, sin pudor alguno, a quienes repararon les valió un comino hacerlo con cuidado y dejaron un montón de clavos en la calle, nomás como esperando a ver cuántas llantas se poncharían. Seguramente, dicen los chismosos, servirá de pretexto para subirle otro piquito el presupuesto a la obra. Negocio ¿de quién?


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