Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento

“Son grupos de provocadores que obedecen a intereses ajenos a la Universidad.”

Enrique Graue

 

No son nada nuevo. Los porros estaban ya presentes en la Preparatoria 8 cuando ingresé en 1969. Mi primer contacto con ellos fue cuando me raparon junto a los demás “perros”, alumnos de primer año, en un acto de violencia que buscaba atemorizar a los nuevos estudiantes y hacerlos entender que los dueños de la escuela eran ellos.

Los grupos de choque siempre han existido en la Universidad Nacional. El profesor, Hugo Sánchez Gudiño, autor de Génesis, desarrollo y consolidación de los grupos de choque de la UNAM, señala que operaban ya en la década de 1920. Quizá el primero fue el de Los Gorilas, reclutado por el rector Alfonso Pruneda para mantener la disciplina. En los treinta, otro grupo se llamaba Los Pistolos, o Los Pistoleros de la Rectoría, porque iban armados. Según Salvador Novo, Aurelio Vallardo, El Fóforo, recibía un sueldo de investigador para trabajar como cabeza de este grupo de choque.

En los cincuenta se crearon los grupos de animación deportiva de la UNAM para apoyar al equipo de futbol americano. Las autoridades universitarias les dieron presupuesto, primero para comprar chamarras y camisetas y después para otros gastos. Con el paso del tiempo se convirtieron en grupos de choque.

El porro más importante de la Prepa 8, en mis tiempos, de 1969 a 1971, era El Mame. Se le llamaba así por “mamado” y se había ganado su puesto como líder de la porra a la vieja usanza, con la fuerza de sus puños. Otros de menor jerarquía, como El Jarocho, El Fish y El Chac, actuaban al amparo del Mame y se dedicaban a extorsionar a los estudiantes o a vender marihuana.

Es difícil saber qué tanto había de verdad y cuánto de leyenda en las historias que circulaban sobre los porros de aquel entonces. Se hablaba de asesinatos y de violaciones de chicas, pero nunca conocí personalmente a una víctima de estos delitos graves. Me constaron; sin embargo, sus agresiones a estudiantes por razones de todo tipo. La porra agredió en varias ocasiones a los grupos políticos, particularmente de izquierda, que operaban en la prepa. A mí me tocó ser golpeado salvajemente por cinco por haber empezado una relación con una ex novia de un porro.

El 10 de junio de 1971, Los Halcones, otro grupo de choque, agredieron una manifestación en el casco de Santo Tomás y mataron a varios estudiantes. Nunca se supo quién los financiaba y por qué los habían mandado a atacar esa manifestación.

Esa misma duda la tenemos hoy al respecto de los grupos que agredieron la manifestación de alumnos del CCH Azcapotzalco, el pasado 3 de septiembre, en la explanada de la Rectoría. El propio rector, Enrique Graue, señaló a grupos llamados Treinta y Dos del CCH Azcapotzalco, 3 de Marzo del CCH Vallejo y Federación de Estudiantes de Naucalpan, que tilda de “estar al servicio de intereses externos a nuestra universidad”.

La UNAM no tuvo problemas para identificar y expulsar a 18 presuntos integrantes de estos grupos. Esto sugiere que los tenían identificados. No se entiende entonces por qué no habían sido aislados o expulsados antes. Es posible, por otra parte, que estos grupos estén al servicio de intereses externos, pero en el pasado ha sido la propia universidad la que los ha subsidiado y protegido. Muchos rectores y autoridades universitarias han prometido, desde hace décadas, acabar con estos grupos; pero a casi un siglo de distancia de la creación de los primeros, los porros siguen agrediendo a estudiantes.

 

MEJOR OPCIÓN

No es sólo el Colegio de Ingeniero Civiles, también el Instituto Mexicano de Competitividad, señala que la mejor opción es continuar la construcción del nuevo aeropuerto de Texcoco. Pero no hay que preocuparse: el pueblo sabio podrá descartar estas ideas locas de los especialistas en una consulta popular.

 

Twitter: @SergioSarmiento


Deja un comentario