Alberto Chiu
Alberto Chiu

La última celebración del Grito de Independencia realizada por el presidente Enrique Peña Nieto, este sábado, para muchos dejó el sabor amargo de la despedida anticipada que se volverá una realidad hasta dentro de dos meses y medio más. Menos de tres meses le quedan a este gobierno, y, sin embargo; ya muchos sienten que de facto ha comenzado el del electo López Obrador, a quien le caen, diariamente, tanto peticiones como reclamos y no le faltan sugerencias sobre cómo y con quién gobernar.

Sin embargo, con todo y lo que falta para que su presidencia se instaure formalmente, ya en estos días algunos de sus muchos seguidores se han percatado –y así lo dicen y lo gritan principalmente en las redes sociales– de que no en pocos asuntos, López Obrador cambia el discurso y, en algunas cosas, incluso se echó para atrás o contradicho algunas de sus declaraciones originales.

Y bueno, hay que decir que efectivamente, no está mal que cambie de opinión, sobre todo cuando de encontrar las mejores maneras de gobernar y de administrar este país se trate y de darle al pueblo lo que necesita, incluido su paquete de promesas de honestidad, sus juramentos para no mentir ni robar, etcétera. No está mal que recapacite y que quiera retomar una relación más institucional, cordial y de cercanía con los empresarios del país; no está mal que reevalúe los asuntos estratégicos como el nuevo aeropuerto; y así con muchas otras cosas, no está mal.

Sin embargo, para recapacitar en todas las promesas que hizo durante su campaña, acaso le hagan falta algunas “píldoras de realidad” como las que le recetaron, hace apenas tres días, los familiares de víctimas fallecidas y desaparecidas por la violencia en nuestro país, en un abierto reclamo y llano rechazo a su planteamiento de otorgar un “perdón” a los perpetradores de esos asesinatos y esas desapariciones.

Esta organización de los llamados “Foros de paz” ha resultado, simplemente, un planteamiento fallido desde el inicio pues, por principio de cuentas, en ellos no están –ni estarán, obviamente– aquellos que precisamente conforman el origen de la violencia. Ni las víctimas, ni sus familiares, ni el gobierno son quienes provocan la violencia –con todo y que en otras épocas del país sí fue el Estado quien directamente lo hizo, e históricamente se reconoce–, y ni modo de convocar a los cárteles de la droga, o las guerrillas, a esas reuniones para que sean encarados por quienes han sufrido sus efectos y consecuencias.

Es en estos foros donde el pueblo le ha dicho al presidente electo, de frente, que ellos no aceptarán dar ningún perdón, ni olvidarán, todo el sufrimiento por el que les han hecho pasar quienes les arrebataron a un familiar ya fuera para asesinarlo o para desaparecerlo. También le han señalado que la propuesta para crear una nueva secretaría de seguridad pública y asimilar en ella a personal militar, marinos, policías federales y más, no es la correcta para combatir la violencia y la inseguridad en nuestro país.

Sí, ya dijo él que no comparte ese concepto y que lo pensará, pero el hecho fundamental es que… todavía no es presidente en funciones.

Así que faltan, aún, menos de tres meses para que Enrique Peña Nieto deje la silla presidencial, mientras parece que ya dejó la presidencia. Ese mismo tiempo falta para que López Obrador asuma la presidencia, aunque medio mundo piensa que ya está sentado en la silla. Como quiera que sea, ojalá esta combinación de factores no se traduzca en la inmovilidad del gobierno en funciones y la imposibilidad de acción del gobierno en ciernes. Ese sería el peor de los escenarios.

Mientras tanto, también ojalá las “píldoras de realidad” no le falten al presidente electo y, como él, sus colaboradores cercanos también dejen a un lado la posible “lambisconería presidencial” (que parece ser un mal que se contagia), y le ofrezcan su mejor consejo y asesoría, poniendo siempre a la sociedad por enfrente, no el interés personal de quedar bien con él, o darle “la suave” permanentemente.


Nuestros lectores comentan

  1. José Escobedo Domínguez

    FELICITACIONES A NTR Y A SUS LECTORES POR TENER DE REGRESO A LOS BUENOS PERIODISTAS ENRIQUE LAVIADA Y A MI BUEN BETO. YA LOS HABÍAMOS EXTRAÑADO. SE REQUERÍA COMO DICE ENRIQUE DE SU VENENO; QUE TANTO ANIMA Y CONTAGIA. Y DE ACUERDO CONTIGO BETO: LÓPEZ OBRADOR SE ESTÁ DANDO CUENTA APENAS QUE NO CONOCE A LA ADMISTRACIÓN PÚBLICA FEDERAL Y SUS INTERRELACIONES CON LOS OTRTOS NIVELES DE GOBIERNO NI CON LOS OTROS PODERES. LA PRUEBA SON TODOS LOS ERRORES GARRAFALES DE SU EQUIPO Y DE SUS LEGISLADORES…DICE EL DICHO QUE SE APRENDE ECHANDO A PERDER. ASI QUE OJALA APRENDA ALGO ANTES DEL PRIMERO DE DICIEMBRE PRÓXIMO. UN ABRAZO A USTEDES.