FELIPE ANDRADE HARO
FELIPE ANDRADE HARO

EL GRITO DEL REY. Había una vez un Rey medio torpe, pero en el fondo (muy en el fondo) sentía que era buena onda. Esta es una de tantas historias.

PRIMER ACTO. (El rey se dispone a dar el grito de independencia)

ESCENA VI

-Duque de Tarabilla: Majestad, le informo que ya todo está listo para que se aviente un grito perrón desde el balcón. ¿Ya escuchó? Verso sin esfuerzo.

-Rey: Uyyy qué listo es el Duque. Tú que eres poeta y en el aire las compones…

-Duque de Tarabilla: Méndigo rey alburero, por eso nadie lo quiere. Ya se fueron a quejar en la Comisión de Derechos Humanos de que a todo mundo lo alburea y que cuando le ganan va de chillón con los guardias para que metan al calabozo a la raza.

-Rey: ¿Quién dijo semejante mentira? Yo no soy alburero, sólo sigo las tradiciones orales de mis antepasados. Eso es cultura hijo del Púas Olivares. ¿Acaso crees que no sé quién pone leperadas en el baño del palacio? Todos saben que eres tú y nadie más que tú.

-Duque de Tarabilla: Ya’stas pues. Voy a decirle al Pomponio que le eche unos albures bien grandotes en el grito.

-Rey: ¿A sí? Pues nomás escucho a ese lépero y a ti te mando a las mazmorras por 20 días a pan y agua.

-Duque de Tarabilla: ‘Ta bueno pues, ¿vamos a hablar del grito o no? Es a lo que vengo y a usted le sale el código postal de volada. A ver, según sus instrucciones, ya están listos los juegos pirotécnicos, la banda militar, el confeti, las matracas y serpentinas. Luego de que haga su show en el balcón (cállese grandísimo…)

-Rey: ¿Qué dijiste?

-Duque de Tarabilla: Nada jefito, nomás estornudé. Digo que luego del grito se servirá una deliciosa cena en el patio central del palacio, únicamente para la gente fina que usted ya anotó en la lista.

-Rey: ¿Qué se va a servir?

-Duque de Tarabilla: Pues lo que ustedes tragan con fervor patrio. Perdón majestad, lo que ustedes engullen con frenesí republicano para conmemorar la gesta heroica: pozole con trompa, sopes de pollo, tostadas de pata, gorditas, harta botana, unas ollotas de pulque curado de piñón, tequila, cerveza artesanal, Ron Polano y dulces típicos.

-Rey: ¿Ron qué? ¿Me estás albureando?

-Duque de Tarabilla: ¿Queeeeé? Líbreme el señor de faltarle al respeto, jefito. Me refiero al ron que le mandaron de la Isla del Encanto. Una delicia chief.

-Rey: De acuerdo. Y que no se les olvide ponerme unas cocadas y unas palanquetas. Vamos a dar el grito y, si escucho al Pomponio, ya sabes lo que te va a pasar.

(El rey toma el estandarte del reino y se dirige al balcón. Se le nota el gusto y las ganas de echarse un rollo).

-Rey: Méndigos hijos de Abad y Queipo, vivan los… (¿?) ¿Y ahora? ¿Por qué no hay nadie abajo? ¿Dónde están todos? ¡Guardias! Infórmenme dónde está mi querida prole.

-Guardia 1: Pos el Pomponio dijo que sus gritos eran muy gachos y que mejor fueran al que él estaba organizando en nombre de la Primera República, que era la hora de la transformación y sabe qué cosas más. ¿Verdá’ tú?

-Guardia 2: Sí, y todos se fueron para allá. Y nosotros quedamos de ir, nomás le avisábamos, porque van a dar botanas del Magallo. Y la neta que esos churritos con salsa están de primera. Nos vemos déspota. Y recuerde nuestro lema: “NO MENTIR, NO ROBAR Y PONERSE A BOTANEAR”.

¡LA BOTANA ES REPUBLICANA!


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