Enrique Laviada
Enrique Laviada

Dicen que no son muy trabajadores ni se distinguen socialmente por su compromiso constructivo, en fin, que suelen ser una facha y se sabe de sobra, pues le platico, estimado lector, que los diputados que conforman la actual legislatura no parecen ser la excepción.

Andan sueltos

Nos declaran con cierta franqueza (no es ironía) que a varios meses de la elección, todavía no son capaces de cumplir con los más elementales procedimientos… ¡para iniciar su trabajo! (eso sí es ironía), no terminan de empezar y sin remedio aparente.

Nuestros queridos diputados no tienen siquiera un borrador de lo que será su agenda legislativa, es decir, carecen por completo de un plan para atender los pendientes y mucho menos nuevos proyectos.

Algunos integrantes del grupo de Morena, por citar lamentable ejemplo, realizan ruedas de prensa para anunciar actividades de Andrés Manuel López Obrador, de modo que, al parecer, no entienden que ya terminó la campaña, o, a cuál de los poderes pertenecen.

Pero la infamia es compartida (democráticamente) entre los distintos grupos parlamentarios (¿!), según se sabe, falta liderazgo y capacidad para enfrentar sus actuales responsabilidades, esto quiere decir que cada uno anda por su lado, no existe, pues, una convincente representación colectiva, no actúan como bancadas porque no saben cómo o sencillamente porque no quieren.

La composición política resultante de la pasada elección no dio como resultado una mayoría bien definida, aunque Morena cuenta con la fracción más grande (con híbridos y todo) no ejerce sus ventajas y sus integrantes no están ni remotamente cohesionados en torno a cualquier idea (dije cualquier), dejan pocas dudas (ironía de paso) acerca de que es el grupo con más atraso político.

Las iniciativas que se conocen hasta ahora, de integrantes de los distintos bloque, atienden de manera circunstancial algunos temas como el de la corrupción o el de los salarios máximos de los funcionarios, más motivados por las cuestiones nacionales que ajustados a una lógica propia y adecuada a las prioridades estatales o regionales.

Andan sueltos

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De modo que los flamantes legisladores (es un decir) están más preocupados por establecer relaciones con algunas oficinas de gobierno que comprometidos con su propio poder, seguramente atendiendo a intereses y deseos estrictamente personales.

Es más, a la fecha no se han constituido las distintas comisiones en las que se debe organizar el trabajo legislativo, nunca se había registrado un retraso semejante y conste que sus predecesores no se distinguieron por su eficiencia ni mucho que digamos por su productividad.

Pero lo fatídico del caso es que en el gobierno no los pelan, mientras esperan dar contenido suficiente a palabras como negociación, acuerdo, coordinación, equilibrio, confianza, respeto, sin conducción alguna, ni de uno ni de otro lado.

 

Andan sueltos

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Acertijo

Llegan a demostrar que no saben para qué llegaron

 


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