Alberto Chiu
Alberto Chiu

De origen netamente minero, las principales ciudades de Zacatecas (nuestra ciudad capital, Fresnillo, Sombrerete y muchos otros puntos) son, desde la llegada de los españoles hace cerca de 500 años, lugares reconocidos como de inmensa riqueza que hasta nuestros días siguen siendo explotados, y con el tiempo se han convertido también en lugares de reconocido conflicto… exactamente por la misma razón.

Justo ahora, el tema minero en la entidad ha recobrado una gran fuerza y presencia mediática, personificado por la llegada al senado de Napoleón Gómez Urrutia; por el nombramiento de Geovanna Bañuelos como presidente de la Comisión de Minería en la misma Cámara Alta; por las declaraciones del gobernador Alejandro Tello en torno a la presunta “reapertura” de operaciones de la mina San Martín, luego de 11 años de huelga; y por los propios mineros que, básicamente en dos bandos, hacen de éste coctel de personajes una mezcla explosiva que incluso, con anterioridad ya cobró vidas humanas.

En el centro de las discusiones sobre minería, ecología, daños al medio ambiente, derechos de los trabajadores, huelga o no huelga, los pro-napos y los anti-napos, tampoco hay que olvidar el asunto del pretendido “impuesto minero” impulsado por el gobierno estatal, aquél que llevó al gobierno federal a responder con una controversia constitucional que cayó en la cancha –vaya vueltas que dan la vida y la política– del hoy secretario General de Gobierno, Jehú Salas, cuando todavía era Coordinador General Jurídico… y que no avanzó en el tema.

Justo ahora, vuelven las manifestaciones a Fresnillo, los reclamos hacia “los monreales” por andarse juntando con Gómez Urrutia (como si eso no fuera a suceder, siendo compañeros en el Senado él y Ricardo Monreal), las exigencias de que aquél “regrese lo que se llevó” de los recursos de los mineros, etcétera.

Ahora también aparecen otra vez los reclamos al gobernador Tello de que se eche para atrás en sus declaraciones de que la huelga en la Mina San Martín, en Sombrerete, ya terminó, pues esa facción insiste en que las resoluciones judiciales han sido malinterpretadas, o interpretadas parcialmente, o simplemente manipuladas por el gobierno, cuando en realidad la huelga que lleva 11 años ya sigue firme, y rechazan que la mina vuelva a operar pronto.

Y eso, por supuesto, sólo es apenas la punta del iceberg, como dicen los que saben, en cuanto a los conflictos grandes, medianos o pequeños que representa la simple existencia de empresas extractivas en la entidad. Empresas que, por ejemplo, también han puesto cara de enojo cuando el gobernador “reveló”, en una entrevista radiofónica, que incluso le habían ofrecido una lana por no impulsar el “impuesto minero”, pero que no la aceptó. Y claro, era obvio que no se sentirían a gusto de ser tildados de corrupción…

Además, están los asuntos pendientes que grandes empresas, como la canadiense Goldcorp (Peñasquito) tienen con los lugares donde están asentadas: colaboraciones y apoyos a la comunidad, construcción de escuelas u hospitales prometidos, pagos de derechos a ejidatarios, y un largo, larguísimo etcétera que la población exige una y otra vez.

Para algunos con visión muy simplista, el hecho de que la minería (la grande, la mediana y la pequeña) representen a la vez la mayor riqueza y una de las más grandes adversidades para el estado y su gobierno, es sólo resultado de una cosa: la falta de comunicación efectiva y de políticas públicas claras del gobierno para con las empresas extractivas y su interrelación con las comunidades donde están operando.

Para algunos, resulta obvio que durante años el gobierno estatal ha permanecido más bien “al margen” de lo que pasa con las minas, sus trabajadores y las comunidades, y se ha contentado con sostener relaciones institucionales sólo como “pantalla”. ¿Qué pasará ahora con esa mezcla de factores que parecen estar calentando las minas desde la entraña de la tierra? Veremos si los ahora encargados de la política interior, como Jehú Salas, tienen lo necesario para dialogar y concertar con todos ellos…

 


Los comentarios están cerrados.