ENRIQUE LAVIADA
ENRIQUE LAVIADA

Para infortunio de Zacatecas, la obra pública en el estado lleva varios años en manos de funcionarios indecentes (abajo salen los nombres) que no han escatimado esfuerzos en su alta encomienda (es ironía) de saquear las arcas públicas.

Son muchos y muy lamentables los ejemplos, pero el que ahora nos ocupa tiene que ver con el tema, por demás sensible, de la (in)seguridad pública, hasta donde llegan los estragos.

La historia viene a cuento luego de que, hace unos días, el capitán Eduardo Muñoz Franco, ahora jefe de la policía en la capital del estado, declaró que abandonarían las nuevas instalaciones que serían sede de la comandancia de la policía en la ciudad.

Le traigo a la memoria, estimado lector, que esas instalaciones fueron inauguradas por el entonces gobernador, Miguel Alonso, y el también entonces alcalde capitalino, Carlos Peña Badillo, ambos tomados rozagantes y mostrando su mejor sonrisa de oreja a oreja para la foto del recuerdo de aquel 6 de enero de 2016, cuando en “un acto considerado como Histórico (así decía el boletín oficial de prensa) ambos celebraban el Día del Policía con la inauguración del nuevo edificio (develación de placa infaltable) y la inversión en un “proyecto integral en materia de educación, deporte y seguridad” ubicado, además, en un polígono urbano compuesto por las colonias Europa, El Orito, Brasil, Estrella de Oro, Huerta vieja, Magisterial y Las Coreas, “que padecían problemas de abandono”, e inseguridad, desde luego.

Será un proyecto, afirmaba Peña Badillo, dotado con su habitual elocuencia, que dejará atrás un edificio obsoleto para que en el nuevo se “dignificara la labor policial” con oficinas administrativas, un auditorio, áreas de trabajo, espacio para radio operaciones, separos varonil y femenil, y detención de menores; así como espacio para jueces calificadores, consultorios médicos, gimnasio, comedor, área de armería y dormitorios; además de una plaza cívica, andadores áreas de entrenamiento, con un costo de algo así como veinte millones de pesos, justo en el mejor momento (¿?) de la lustrosa época del tal Miguel Alonso (la ironía era inevitable), y para orgullo de su administración.

Pues resulta que de ahí sacó Muñoz Franco a sus elementos, los evacuó de ese paraíso policial, simplemente porque era totalmente falso:

El diagnóstico de la administración morenista entrante indica que esas instalaciones se encuentran a medio construir, no cuentan con servicios, no son ni funcionales ni adecuadas al propósito de un complejo dedicado a la seguridad, su distante localización dificulta la atención de emergencias, ninguno de los espacios definidos en el proyecto cuenta con el equipamiento necesario y, para colmo, la obra ha sido observada por sus costos y realización de parte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y de la Auditoría Superior del Estado (ASE), así como también por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ) por no contar con delimitaciones y condiciones dignas tanto para los propios elementos policiales como para usuarios o de las personas que fueran detenidas por la posible comisión de algún delito.

En resumidas cuentas, se trata de otra de esas obras que se inauguraron con bombo y platillo en el periodo alonsista (cualquier cosa que eso pueda significar), otro elefante blanco, otra muestra indeleble de la indecencia, de la corrupción y, para acabarla de amolar, de la impunidad.

 

Acertijo

Y todavía andan felices y campantes.

 

 


Nuestros lectores comentan

  1. y que decir de los elefantes blancos ubicados frente a los colegios, disque auditorio ultramoderno, la ciclopista abandonada y cayéndose a pedazos, más de 900 millones de pesos tirados a la basura bajo la complacencia claro está del actual gobernador que no hace nada, absolutamente nada para rehabilitarlos, por algo será, pura pordedumbre en el estado de Zacateas

  2. y que decir de los elefantes blancos ubicados frente a los colegios, disque auditorio ultramoderno, la ciclopista abandonada y cayéndose a pedazos, más de 900 millones de pesos tirados a la basura bajo la complacencia claro está del actual gobernador que no hace nada, absolutamente nada para rehabilitarlos, por algo será, pura pordedumbre en el estado de Zacatecas