Alberto Chiu
Alberto Chiu

Conste que lo dijo él, Gilberto Breña, secretario de Salud en la entidad: la violencia desatada en Zacatecas es un problema de salud pública que, de una u otra manera, está afectando precisamente a la salud de muchos zacatecanos. Y se lo dijo a los diputados locales, en su propia casa, durante su comparecencia de la glosa del informe de gobierno.

El dato no es novedoso, si usted quiere. Y mucho acerca del tema nos lo han transmitido los medios masivos, por ejemplo, cada vez que usted o yo vemos una película donde se habla de “estrés postraumático”, o se nos presenta un personaje que encuentra dificultades para vivir una vida “normal” luego de ser soldado en una guerra, o refugiado en un país convulsionado, etcétera. Los ejemplos en el cine sobran, y en la vida real no se quedan cortos.

Se antojaría que nuestros representantes populares, en el ejercicio de este escrutinio de los funcionarios para entender las acciones del Ejecutivo, se le hubieran ido encima quizás para obtener más información y al menos tratar de dilucidar de qué tamaño es el problema de nuestra angustia, nuestro estrés, nuestro temor o pánico nomás de ver que en tal o cual parte, cerca o lejos de nuestra casa, ya mataron a alguien más, o ya dejaron una hielera con restos humanos, o ya secuestraron a otra persona.

Se antojaría quizás que cuestionaran al responsable de las políticas públicas en materia de salud, qué se está haciendo para tratar a todas esas personas que ya empiezan a presentar síntomas de estrés por la violencia que, un día sí y al otro también, nos deja más estupefactos.

Incluso se antojaría que le pidieran, además de las cifras y el tamaño del problema, quizás el diseño de una estrategia de atención integral (psicológica, terapéutica, qué sé yo) para los niños de escuelas que se han visto afectadas por hechos violentos ocurridos en sus alrededores (¿se acuerdan de Tres Cruces?), o para los clientes de negocios (¿se acuerdan de la carnicería?), o para todos esos transeúntes que, a plena luz del día, les ha tocado ver un asesinato (¿les platico de Fresnillo?)

Pero no abundaron más en el tema, y optaron por cuestionarle si faltan y por qué faltan los medicamentos en las clínicas de salud; o por qué hay carencia de médicos; o por qué están “olvidadas” las jurisdicciones de la dependencia; o incluso por qué le falta mantenimiento al Hospital General de Zacatecas…

A ver, de ser cierto lo que dijo ayer el secretario de Salud –y conste que no lo estoy poniendo en duda–, no pasará mucho tiempo para que la población de todos estos lugares violentos de Zacatecas se sientan todavía más temerosos de la situación en que viven (o intentan sobrevivir), y desarrollen cualquier cantidad de enfermedades que requerirán, obviamente, de más médicos, más servicios sanitarios, más medicamentos, más atención… ¿y lo dejan pasar así nada más? No pusieron atención, diputados.


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