Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento

“Fue una muy buena decisión que tomaron los ciudadanos. Nosotros vamos a gobernar obedeciendo.”

Andrés Manuel López Obrador

 

“Ganó la democracia y ganó el pueblo de México, y viva México”. Así cerró ayer Andrés Manuel López Obrador la conferencia en la que ratificó la cancelación del nuevo aeropuerto de Texcoco. Es una paradoja ante una consulta organizada por simpatizantes de Morena en la que participó apenas 1 por ciento de los ciudadanos con reglas sesgadas para favorecer a Santa Lucía.

“Deben entender que se acabó el contratismo, el influyentismo, se acabó la corrupción”, afirmó. “Lo que le[s] diría a esos empresarios y contratistas corruptos es que se vayan acostumbrando… Les molesta mucho, les irrita”. Sentado junto a él estaba José María Riobóo, el contratista al que le asignó de forma directa el proyecto del segundo piso del Periférico en la Ciudad de México.

“No tiene nada que ver el ingeniero Riobóo –dijo–. No va a ser contratista. Él siempre me ha apoyado y lo considero uno de los mejores técnicos de este país y uno de los mejores ingenieros del mundo en esta materia. Claro que no lo ven con buenos ojos los que tienen intereses”. Debe ser un gran consultor: es el mismo que afirmó, ante una pregunta sobre la compatibilidad de Santa Lucía y el AICM, que “los aviones no pueden chocar, automáticamente se repelen, por los mismos radares”.

Cancelar el nuevo aeropuerto no va a costar nada, afirmó López Obrador. Por el contrario, “vamos a ahorrar 100 mil millones de pesos”. ¿Cómo? “Vamos a hablar… con los empresarios, con los contratistas, para llegar a un acuerdo. Hay la posibilidad de que sigan con los contratos haciendo la obra en Santa Lucía, el mismo volumen de obra en Santa Lucía, o llegar a arreglos y, en todo caso, se va a actuar con apego a la legalidad.” Pero, ¿no se había terminado el contratismo y no eran corruptos los contratistas de Texcoco? ¿Qué pasa con la ley que obliga a la licitación de obras públicas? ¿No habrá licitaciones en Santa Lucía?

Las empresas que están construyendo el aeropuerto de Texcoco afirman que cuesta más cancelarlo que terminarlo, con el problema adicional que los tres aeropuertos que quiere el presidente electo no tendrán la conectividad para un centro de conexiones internacionales, un hub, que necesitan la industria aeronáutica y la turística. López Obrador dice que el aeropuerto de Santa Lucía, para el que no hay manifestación de impacto ambiental ni proyecto ejecutivo, costará solo 70 mil millones de pesos, aunque el Colegio de Ingenieros señala que no serían menos de 217 mil millones.

Hasta los patos estarán más tranquilos, declaró ayer López Obrador, y quedará a salvo el lago Nabor Carrillo. En realidad, este largo artificial no sólo no iba a ser afectado por el aeropuerto, sino que se beneficiaría de las obras de mitigación hídrica que la cancelación dejará sin realizar.

¿Qué se hará en el espacio del aeropuerto cancelado? “Hay muchas opciones –dice López Obrador–. Un parque ecológico, un parque para lo ambiental, agregando lo deportivo”. En realidad, la ley obliga a demoler las estructuras levantadas y a quitar los pilotes enterrados, pero nadie ha calculado el costo.

Lo que más preocupa no es el aeropuerto, pese al dispendio y lo absurdo de cancelar una obra avanzada e indispensable, sino el mensaje de que ésta será la forma en que tomará decisiones el próximo gobierno: con ocurrencias avaladas no por especialistas, sino por consultas amañadas con participación del 1 por ciento del electorado.

 

Desplomes

El peso se depreció fuerte ayer. El tipo de cambio al mayoreo subió de 19.3609 a 20.0306 a las 14:30 de ayer, 3.46 por ciento (Bloomberg). En ventanillas bancarias pasó de 19.75 a 20.30 (Citibanamex). La Bolsa Mexicana de Valores se desplomó 4.2 por ciento. AMLO dijo que no hay nada que temer.

 

Twitter: @SergioSarmiento


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