ISMAEL LÓPEZ CHÁVEZ
ISMAEL LÓPEZ CHÁVEZ

Desde los tiempos coloniales, nuestros hombres y mujeres se asentaban en los pequeños lomeríos, que por aquel tiempo estaban constituidos por espesas nopaleras. Aquí aprendieron a quemar la cal (razón por la cual mucho tiempo se le llamó rancho El Horno), también supieron rasguñar las rocas para obtener metal y de la misma manera se aferraron al cultivo de la tierra, esperando con fe y esperanza inmensa en los frutos deseados para subsistir.

Su territorio pertenecía a un gigantesco latifundio: la Hacienda de El Carro; y desde tiempos remotos sólo se podía adivinar en lo hondo de sus ojos aquella sed de libertad, ansiando poder tomar el vuelo de la prosperidad. Gente que sabe resistir la adversidad, esto aprendido durante su duro vivir, gente noble y trabajadora, tenaz y hospitalaria.

Así es nuestra gente, merecedora de reconocimiento, todos aquellos hombres, mujeres y niños que viven en nuestro pueblo, ya que su gente sigue conservando esa valentía y fuerza para seguir adelante, aún sobre las adversidades que se presentan. Es una tierra de campesinos, albañiles, ladrilleros, mieleros, comerciantes, músicos, profesionistas, mujeres del hogar y mucho más, y que año con año manifiestan su amor por su santo patrono Cristo Rey, viviendo su novenario en plenitud.

El novenario inicia diariamente con “el rosario de aurora”, el cual se lleva a cabo cada día por un barrio diferente, entre calles, callejones y arroyos; ahí, bajo la oscura mañana, avanzan con sus linternas y lamparitas rezando y cantando a una voz con devoción que han transmitido desde abuelos a hijos y nietos. Casi al clarear el día llegan al templo después de una hora de recorrido, ahora sí ya cumplido el deber del rosario se escuchan las mañanitas acompañadas con riquísimas y calientitas bebidas (café, chocolate, atole), ricos tamales y pan de diferentes variedades. Todos los asistentes conviven y encuentran un espacio de armonía entre su misma gente, un espacio para platicar anécdotas.

Cada mañana el barrio visitado es diferente, ya que no debe quedar ninguno de ellos sin participar, bendiciendo así la totalidad del pueblo. Algunos barrios son conocidos por las familias históricamente más arraigadas, como los Beltrán, los Méndez, los Chaires, los Hernández, los Pérez, los Martínez, los Betancourt, los López, los Mauricio, los Rico, los Ramírez, los García; otros barrios son identificados por nombres distintivos o hasta chuscos, como el barrio de las Cuatro Esquinas, el barrio del Pujido, el barrio de los Garrientos, el barrio de la Avaricia, etcétera…

Qué decir de las peregrinaciones que organiza cada barrio en su día, con carros alegóricos representados con gran fe y devoción. Ahí participan niños, jóvenes y adultos, y donde apreciamos con gusto a muchos de los que partieron un día de su tierra y que con gran fe en Cristo Rey se prestan presurosos para ser partícipes en los carros alegóricos (aquí se utiliza la mayor creatividad posible, cada quien esperando representar hasta con el más mínimo detalle la imagen que han visto plasmada en el cuadro de algún hogar o del mismo templo). Al son de la banda de guerra avanzan presurosos al templo de mi pueblo para recibir la bendición y escuchar con devoción la santa misa. Ya finalizada la celebración y apenas cruzando el atrio están listos los danzantes, quienes al son de la tambora y del violín danzan presurosos con bonitos y variados sones para deleite de quienes observan, pero ante todo ofreciéndolo a su patrono, el Cristo Rey coronado que se alcanza a ver desde aquel lugar.

Ya después de todo ello la gente se concentra en la explanada del lugar, donde se presentan tradicionalmente agrupaciones de renombre para alegrar; convierten en momentos de alegría y diversión para los asistentes, incluso hay visitantes de Noria del Cerro, Guanajuatillo, La Tesorera, La Blanca, El Saladillo, La Candelaria y muchos lugares más. Pero cómo se ha logrado realizar esta fiesta tan emotiva: sólo con organización, cooperación y unión, ahí ha radicado el éxito de nuestra fiesta patronal, la gran fiesta de Cristo Rey.

 

*Cronista del municipio General Pánfilo Natera (antes La Blanquita)

 


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