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MÉXICO.- En el sexto día desde que los migrantes comenzaron a llegar a la Ciudad de México, los centroamericanos marcharon en busca de obtener transporte que los lleve hasta la frontera con Estados Unidos.

Al grito de “¡Queremos buses! ¡Queremos buses!”, un grupo de aproximadamente 250 personas dejó el albergue del estadio Jesús Martínez “Palillo”, en la Ciudad Deportiva de la Magdalena Mixhuca con rumbo a Polanco.

Avanzaron unos metros y tomaron la lateral de río Churubusco, hasta Fray Servando, por donde avanzaron sin frenar la circulación en carriles centrales.

Al pasar frente al Mercado de Sonora, “diableros”, comerciantes o incluso pasajeros del transporte público les regalaron fruta, agua o alguna moneda.

“¡Viva México!”, coreaban cada que alguien les regalaba algo.

“Compren, no pidan regalado”, reviró un hondureño mientras compraba un refresco en un puesto ambulante.

El contingente avanzó por José María Izazaga. Al cruzar Eje Central, entre ellos se preguntaban si eso era el centro de la Ciudad de México.

“¿Qué es eso?”, le preguntaron a una policía convertida en guía de turistas.

“Es Televisa”, respondió, ante el asombro de quienes le preguntaron.

Para darse ánimo entre ellos, algunos migrantes presumieron que esta marcha no era un reto, pues ellos habían llegado caminando desde Honduras.

“Aquí estamos, y no nos vamos, y si nos echan, nos regresamos”, coreaban.

“Los migrantes, no somos criminales, somos trabajadores, internacionales”.

Milton Benítez, un activista convertido en líder del grupo, les prometió que cada paso que daban no sería en vano y que si no es en autobuses nadie del albergue dejará la capital del país.

Agregó que en la ruta hacia Estados Unidos estaba descartado cruzar por Tamaulipas, debido a la delincuencia.

Aunque el plan original era llegar a la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), a la mitad del camino decidieron enfilarse a la del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ONU-DH).

Tres horas después e haber iniciado su marcha llegaron a Polanco, donde los hombres de traje y corbata, y las mujeres de vestidos y tacones altos, los miraban desde las terrazas de los restaurantes, los reconocían, los grababan con su celular e incluso algunos les brindaban muestras de apoyo.

En las oficinas de la ONU-DH, Jorge Nava, oficial del organismo, los recibió en la banqueta, luego una comitiva de migrantes y de las Naciones Unidas se fueron a una sede alterna, donde sostuvieron una reunión que duró cerca de dos horas, que terminó sin acuerdos concretos.

Según Benítez, la reunión fue tensa. Los funcionarios de la ONU-DH salieron sin dar comentarios.

“Algo bien contundente en que fueron ellos (los migrantes), si no resuelven el problema de los camiones no los quieren ver en el albergue, esa posición fue muy contundente y me pareció que fue al unísono”, comentó.

Anoche, en una asamblea en el albergue de la Ciudad Deportiva, los migrantes acordaron avanzar hoy, a las 5:00 horas, hacia Estados Unidos.

Los voceros de la caravana acusaron a las organizaciones sociales de querer fragmentar el éxodo.

“No podemos seguir saliendo por pocos, quieren fragmentar el éxodo”, expresó Milton Benítez.

Walter Cuello, otro vocero hondureño, tomó la votación de los migrantes que eligieron hoy independientemente de si se les proporcionan camiones o no.

“Si no nos dan los buses, la ONU va a ser la culpable de muchas cosas, pero nosotros salimos mañana (hoy)”, señaló.

Los migrantes acordaron dirigirse a Tijuana, y no a Nuevo Laredo, para llegar a Estados Unidos, y avalaron como siguiente punto, parar en Querétaro.


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