Alberto Chiu
Alberto Chiu

Este fin de semana se llevó a cabo, en las 32 entidades federativas del país –según dijeron los propios organizadores–, la segunda “consulta popular” instigada por el hoy todavía presidente electo de los mexicanos, que en cinco días más asumirá la primera magistratura nacional. En esta consulta, según nos dijeron, se preguntó a los mexicanos sobre el proyecto del Tren Maya, sobre la refinería en Dos Bocas, y sobre los 10 programas prioritarios de asistencia social del gobierno.

Y usted, ¿qué cree que contestó la población? Se supone que hoy lunes, en punto de las 8:00 am, sería el propio Jesús Ramírez Cuevas –en su papel de comunicador del gobierno electo– daría una rueda de prensa para anunciar los resultados que, seguramente (quiero pensar), serán aquellos que curiosamente coincidirán con lo que ya previamente había marcado como favoritos el propio Andrés Manuel López Obrador.

Al menos anoche, después del cierre de las mesas de recepción de opiniones, se anunció como resultado preliminar que casi un millón de mexicanos habían emitido su parecer respecto de los temas consultados. Incluso en la capital de Zacatecas ahora hubo momentos en que se pudo observar que había fila en alguna de las mesas receptoras, con ciudadanos ansiosos por que se les tome en cuenta en el rumbo que deben tomar las decisiones sobre este país, sus programas sociales e incluso su infraestructura de transporte y energética.

Bueno, ¿y luego? Dentro de cinco días, reitero, López Obrador asumirá formalmente la Presidencia de la República y, haciéndole caso a quienes lo defienden a capa y espada, habremos de esperar a ver qué hace (a partir de ese momento) en materia de consulta a la sociedad, así como en todos los rubros a que ha hecho referencia en las dos primeras consultas que lleva, todavía sin la responsabilidad del cargo a cuestas.

A partir de ese momento, a mí me gustaría que el Presidente (ya en funciones) anunciara, con toda premeditación y antelación y evidente planeación y preparación, sus intenciones sobre qué otras consultas populares hará, sobre qué asuntos y en qué tiempos.

Me gustaría saber si se allanará a la ley vigente en la materia, o si se arriesgará a hacer sus propias consultas, con su propia gente (los llamados “servidores de la nación”, o algo así), su propio partido (Morena, no nos hagamos) y su propia empresa contratada (la fundación Arturo Rosenblueth que está detrás de las primeras dos), aprovechando además que tendrá de su lado (al menos así lo cree él mismo) el voto mayoritario en ambas cámaras del Congreso de la Unión.

Y me gustaría saberlo por una simple razón: empezar a medir cuánto pretende estirar la liga el próximo presidente; hasta dónde pretende “doblar” las leyes actuales (sin llegar a romperlas), siempre para acomodarlas a sus designios (sean correctos o no); y hasta dónde el “pueblo sabio” seguirá dándole alas, antes de caer en algún grado de decepción que podría traducir, acto seguido, en desprecio. Van dos consultas… y las que faltan.


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