Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento

“No hay contradicción fundamental entre el socialismo y la economía de mercado.”

Deng Xiaoping

 

Hemos visto buenos y malos gobiernos de izquierda y de centro y de derecha. No tiene mucho sentido juzgar a los gobiernos por su orientación política, sólo por su capacidad para gobernar.

El socialista Felipe González hizo, en la España de los ochenta, reformas de mercado que mejoraron el nivel de vida de los ciudadanos; liberalizó la economía, privatizó empresas paraestatales e integró a España a la Comunidad Económica Europea. Ricardo Lagos, igualmente socialista, fue también un magnífico presidente de Chile; mantuvo el presupuesto equilibrado y la apertura económica que impulsaron sus predecesores, lo cual se tradujo en altas tasas de crecimiento con baja inflación.

En cambio, Hugo Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, han sido terribles gobernantes para Venezuela. No sólo han empobrecido al país, sino que han limitado las libertades individuales y encabezado un régimen corrupto e inepto. Decir que sus acciones se justifican porque son de izquierda es de una hipocresía absoluta.

Andrés Manuel López Obrador, quien asumirá la presidencia de México este 1 de diciembre, se ha presentado a veces como un político de izquierda, aunque otras como liberal, que no es lo mismo. ¿Será buen o mal presidente? Los ideólogos de uno u otro lado tienen ya opiniones definidas, a pesar de que no ha empezado siquiera su gobierno, pero el verdadero juicio no se podrá hacer, sino hasta dentro de seis años o quizá más.

Hay muchas formas de distinguir entre un buen gobierno y uno malo, pero la ideología no es buen instrumento para ello. Las políticas públicas pueden tener las mejores intenciones y ofrecer los peores resultados. Mao Zedong quería construir una mejor China, pero su ignorancia económica y su autoritarismo mataron por hambre y ejecuciones a 45 millones de chinos (Frank Dikötter). El también comunista Deng Xiaoping fue, en cambio, un excelente gobernante, que lanzó las reformas de mercado que han permitido rescatar a casi mil millones de chinos de la pobreza extrema. Lo curioso es que Mao es el personaje que la historia realza, en parte por el culto a la personalidad que él mismo se construyó.

¿Qué tipo de gobernante será López Obrador? En un momento en que Ricardo Monreal desde el Senado manda amenazas a los bancos y se queja de la mano invisible del mercado, provocando desplomes de la bolsa y depreciaciones del peso, López Obrador se muestra respetuoso de los mercados. Ésta es una buena señal. Ningún gobernante ha tenido buenos resultados cuando ha tratado de ir en contra de las leyes de la economía. Según López Obrador, “los que invierten en empresas, en acciones, en el mercado financiero, van a tener aseguradas esas inversiones y van a obtener buenos rendimientos, porque va a haber un auténtico estado de derecho. No van a haber [sic] expropiaciones, actos arbitrarios. Vamos a terminar con la corrupción, con la impunidad”.

El respeto a la ley es muy importante. Ninguna economía prosperará sin él. Por eso la cancelación del aeropuerto de Texcoco, con cientos de contratos firmados, generó tanta incertidumbre. Ningún gobernante puede garantizar las inversiones ni los rendimientos, pero sí dar certeza de que la ley se aplicará de manera justa. Si López Obrador cumple, todos nos veremos beneficiados. Si se une a las amenazas contra la mano invisible del mercado, la crisis financiera será inevitable.

 

Doblada

Paco Ignacio Taibo II declaró en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara sobre el cambio a la legislación que le permitirá ocupar la dirección del Fondo de Cultura Económica (FCE): “En ultimado caso, si [la ley] todavía no pasa para el lunes, va a haber un edicto presidencial nombrándome encargado de despacho. Sea como sea, se las metimos doblada, camarada.” ¿Más claro que eso?


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