Enrique Laviada
Enrique Laviada

Todo parece indicar que las peculiares condiciones de la inseguridad en Zacatecas obligan a que se aplique una estrategia, se dice que inmediata, de intervención militar.

La conducción de las operaciones en manos de los militares de forma directa toma en cuenta, según nos hemos enterado, la urgencia de cortarle el paso a grupos delincuenciales que se refugian en zonas que son consideradas de alto valor logístico, por lo que justifica que los mandos del Ejército tomen las riendas de la batalla por la seguridad pública.

No dudo que, a pesar de los riesgos que conlleva esa manera de actuar del nuevo gobierno, será respaldada socialmente.

Es necesario entender que la intervención del Ejército, según nos comparten, es de carácter transitorio, es decir, que atiende a una urgencia de carácter operativo, una fase en el camino hacia la construcción de cuerpos debidamente especializados en la protección ciudadana y las tareas que corresponden a lo que será la denominada Guardia Nacional, aún en ciernes.

Con esta determinación es previsible que, afortunadamente, se den por terminadas las disputas y los peligrosos enfrentamientos entre los mandos policiacos de la entidad que, dicho sea de paso, cada vez han sido más descarados, al grado de poner en riesgo las operaciones del Grupo de Coordinación, además de contravenir las indicaciones del gobernador Alejandro Tello, a quien, por cierto, no han entregado buenas cuentas.

Los mandos militares, seguro, pondrán orden y terminarán con el circo que hasta ahora han armado, por el lado policial, Ismael Camberos y, de la Fiscalía, Francisco Murillo, para subordinarse a los dictados federales, se dice que de inmediato y sin dobleces.

Es la hora de los militares.

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Para completar este esquema, nos insisten en que será Verónica Díaz quien represente al titular del Ejecutivo federal en la estrategia de seguridad en Zacatecas y sin duda alguna.

A pesar de que algunas versiones la eximían o la excluían de las responsabilidades en materia de seguridad pública (no sabemos si por tratarse de versiones no confirmadas o fuentes defectuosas), lo cierto es que la nueva funcionaria ahí estará, es más, ésa será su primera tarea del día y todos los días.

Aquí hemos señalado que Verónica Díaz no cuenta con la experiencia necesaria o el perfil idóneo para el desempeño de tantos y tan complejos asuntos, en especial los relacionados con el combate a la delincuencia, pero ni modo, ella está al servicio de la Cuarta Transformación (no es ironía) y tendrá que aprender rápido y bien para desempeñarse con éxito en su encomienda.

Todo está en que a la tal Verónica no la consuma una inoportuna soberbia (ésta sí es ironía) y cuente con un equipo solvente, para que empiece a dar los resultados que todos esperamos, aparte de lo que implica su cercanía con David Monreal, quien todo hace suponer será el candidato de Morena que disputará por tercera ocasión la gubernatura del estado, ahora en inmejorables condiciones y circunstancias propicias.

 

La expectativa es enorme y la sociedad será más exigente que nunca, del tamaño del triunfo, se sabe, es la responsabilidad que se le desprende, por lo que seguramente los planes de futuro dependerán de los resultados en el presente, ya sin pretextos ni falsos refugios o coartadas (es ironía), lo que queda es cumplir.

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Acertijo

Lo que sigue son los hechos, que palabras ya tenemos más que suficientes.


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