René Lara
René Lara

Andrés Manuel López Obrador (AMLO), finalmente y de forma oficial, tomó posesión como presidente de México, en este aspecto, el político tabasqueño recibe un país con retos diversos y complejos. Un problema que llamó la atención  luego de su discurso en el Zócalo de la Ciudad de México el pasado primero de diciembre, es la falta de claridad en su política energética y el desarrollo sostenible, pues aunque en los compromisos enunciados en su mensaje se incluye la prohibición de la fractura hidráulica para la extracción de hidrocarburos no convencionales, no abundó en el desarrollo de energías renovables. En caso de lograrse el veto a la fractura hidráulica, comúnmente conocida como fracking, esto sería un acierto ya que este método es altamente contaminante y utiliza grandes cantidades de agua. De acuerdo con El Financiero, al menos 25 de las sustancias utilizadas en el fracking pueden provocar cáncer y mutaciones, además, el 90 por ciento de las emisiones producidas son de metano, un gas de efecto invernadero 80 veces más potente que el dióxido de carbono; por último, se requieren entre 9 y 29 millones de litros de agua por pozo la cual es imposible reutilizar posteriormente. Esto es importante, pues los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas son regiones con alto estrés hídrico y donde se encuentra el mayor potencial de desarrollo de este tipo de extracción. Sin embargo, llevar una política energética sostenible va más allá de la prohibición del fracking, en este sentido  cabe destacar los proyectos en materia energética del gobierno federal como la construcción de dos refinerías, y la rehabilitación de las ya existentes para  aumentar la producción de combustibles.

En este aspecto hay que considerar que el cualquier método de explotación de hidrocarburos genera emisiones de metano, y su impacto es tal que una reducción de 45 por ciento en las emisiones globales de éste es equivalente a cerrar mil plantas de carbón en los próximos 20 años. Asimismo, según información publicada por el Huffington Post, el gobierno planea la construcción de una central eléctrica cuyo principal insumo es el carbón por mera economía, al argumentar que esta forma de generación de energía es más barata que la de fuentes limpias. Sin embargo, las industrias de energías de renovables niegan la información anterior, por  ejemplo, la Asociación Mexicana de Energía Solar  (Asolmex), destacó que la energía solar y eólica vendida a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) son de las más baratas, cuyo costo es a 20 dólares por Mega Watt-Hora. En este sentido cabe destacar que México produce menos de una cuarta parte de su energía de fuentes renovables, pero tiene un potencial eólico ocho veces superior a la capacidad instalada actualmente; la energía solar no es la excepción, pues el 85 por ciento del territorio es óptimo para su generación  y en el restante 15 por ciento, las condiciones no son excelentes, pero son buenas. Un último punto importante en este tema son los precios de las energías solar y eólica, los cuales de acuerdo a un informe reciente de Bloomberg Energy Finance, serán menores a partir del año 2023 en comparación al que se obtendría utilizando carbón.

México es uno de los países más vulnerables al cambio climático, no obstante parece que por ahora el medio ambiente bajo esta administración está en último lugar, principalmente al considerar que existe un compromiso de reducir los gases de efecto invernadero en 30 por ciento para  2020, y una generación de energía de energía eléctrica del 35 por ciento de fuentes limpias hacia 2024. Entonces, será necesario apostarle a las energías renovables, pues sustentar la seguridad energética en hidrocarburos, es cosa del pasado.


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