Alberto Chiu
Alberto Chiu

En una reveladora entrevista hecha por mi vecino de columna, Cascabel, el gobernador Alejandro Tello Cristerna confirmó los temores que muchos albergaban –algunos en silencio, otros abiertamente– acerca del trato que el nuevo gobierno de la República le dará a los estados, y particularmente al nuestro. Y no son buenas noticias.

Para acabar pronto, básicamente se deduce de sus declaraciones que no habrá recursos extraordinarios ni para echarnos la mano en el asunto anual del déficit educativo, ni habrá dinero extra para la Universidad Autónoma de Zacatecas, y que finalmente si se necesitan esos dineros, pues que el estado le busque por propia cuenta ya sea mediante préstamos, o adelantos de participaciones, o como pueda. A rascarse con sus propias uñas, pues.

Encima de lo develado –en un ambiente tenso, dijo el gobernador– durante la más reciente reunión del presidente López Obrador con los mandatarios reunidos en la Conferencia Nacional de Gobernadores (la Conago), ayer también nos enteramos ya tarde que la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó, luego de declarar inconstitucional el Paquete Económico 2018, que habrá de aplicarse el de 2017 de aquí a que termine el año.

Y tal como avizoraban algunos analistas, dejó la puerta abierta para que los particulares –de forma individual, especificaron– puedan ampararse y exigir de vuelta lo que pagaron en impuestos que fueron declarados inconstitucionales. Habrá que ver quién le atora al calvario legal y burocrático que ello implica, pero la puerta está abierta y cualquiera puede iniciar lo que sería –de concretarse– un revés más a las finanzas del estado.

Ya en voz del secretario de Finanzas, Jorge Miranda Castro, el gobierno estatal ha reiterado que para el año que entra no se crearán nuevos impuestos, y hasta ya entrada la tarde se tenía la confianza de que podría lograrse un presupuesto un poco mayor que el aprobado para este año por concluir. Pero ahora que la SCJN ya dio sus resolutivos… nuevamente vuelven las incertidumbres y los momentos de zozobra.

Estamos apenas a unos días de que los trabajadores de la educación (docentes de todos los niveles y en particular de la UAZ) esperen, quizás infructuosamente, la llegada de los aguinaldos y demás prestaciones de fin de año, y las palabras del presidente López Obrador caen como pesada losa en Zacatecas: no habrá rescate de universidades ni erogación extraordinaria de recursos para gasto educativo.

¿Qué tendrán que hacer ahora tanto el gobernador Tello como su secretario de Finanzas? ¿Romperá con esa racha que presume aquél de no haber pedido, hasta el momento, ni un solo préstamo a la banca y no haber endeudado más al estado? Y en caso de que se decidan por solicitar un adelanto de participaciones, ¿qué certeza tenemos de que se conceda, luego del estresante encuentro que ya sostuvieron con el jefe de las instituciones a nivel nacional?

Ahora, más que antes, toman fuerza las dudas y se alimentan las especulaciones. Pero como quiera que vaya a terminar esta historia, no son malas noticias. Son peores.


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