Alberto Chiu
Alberto Chiu

Dicen que recordar es volver a vivir. Ayer estaba recordando que hace poco más de 18 años, por allá en los últimos días del mes de agosto del año 2000, el entonces gobernador Ricardo Monreal Ávila se aventuró a marchar, literalmente, de Zacatecas a la Ciudad de México para exigirle al presidente Ernesto Zedillo Ponce de León que cumpliera con la entrega de cerca de 400 millones de pesos para infraestructura carretera, que el primer mandatario había comprometido.

A esa marcha, registraron los medios de comunicación, se sumaron los entonces 57 presidentes municipales (unos del PRI, otros del PAN, del PRD y del PT), y un montón de gente que, con o sin preferencia partidista, se le unieron para “hacer bola” y demostrar fuerza ante Zedillo.

En el archivo quedaron un montón de anécdotas sobre si caminó nomás unos tramos y otros los hizo en vehículo; sobre aquella famosa fotografía donde se ve que su esposa, María de Jesús Pérez, le cura unas ampollas en los pies, luego de llegar a Aguascalientes; o sobre el paso por las distintas entidades del país donde era recibido… y hasta porras le echaban, como las que le echó el mismísimo Vicente Fox, ya en ese momento presidente electo.

Anécdotas más, anécdotas menos, el reclamo en aquél entonces era uno: la inequidad presupuestal. Viéndolo de lejos, se queda uno pensando cómo es que, por lo menos desde hace 18 años, el reclamo sigue siendo el mismo, y lo siguen esgrimiendo gobernadores y diputados y senadores y todo mundo, sea del partido que sea.

El entonces presidente Zedillo reviró, en aquella ocasión, diciendo –palabras más, palabras menos– que no cedería a manifestaciones populistas, demagógicas. Al final de cuentas fue su secretario de Gobernación, Diódoro Carrasco, quien recibió a Monreal Ávila… y lo demás es historia. Fox se comprometió a incrementar el presupuesto del estado para 2001. Y seguimos en las mismas, al parecer.

No creo que en este momento existan las condiciones para una manifestación de ese tipo, que le exija con una marcha al presidente López Obrador mayor equidad presupuestal. Primero, no creo que se animen. Segundo, no creo que quieran sacar ampollas. Y tercero… no creo que se animen.

Lo que sí creo, es que se han tardado los distintos actores políticos, organizaciones sociales, partidos, diputados, alcaldes, y todos aquellos que tienen alguna voz, en hacer frente común para ser escuchados. Ojalá no se tarden más de la cuenta, para cuando ya la lumbre nos llegue a los aparejos, y entonces sí el gobierno tenga que lidiar ya no sólo con un colapso financiero, sino con una crisis social de parte tanto de los miles de miembros del magisterio, como de los integrantes del sector económico que resientan, precisamente, la crisis de los maestros.

Es en este momento cuando deben ponerse todos las pilas, dejarse de señalamientos banales sólo por buscar los reflectores, y unirse al liderazgo del gobernador Tello para dialogar con el gobierno federal. A menos, claro, que lo que quieran sea precisamente… la crisis.


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