Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

EL REY LLEVA AL DUQUE A TERAPIA (Quinta y última Parte)

Había una vez un Rey medio torpe, pero en el fondo (muy en el fondo) sentía que era buena onda. Ésta es una de tantas historias.

 

SEGUNDO ACTO (El Rey se queda atónito ante la escena que ve)

ESCENA X

–Rey: Pero ¿qué es lo que ven mis lindos ojitos? ¿Es aquí donde se fragua la traición? ¡Oh, dios mío, cuánta miseria humana!

–Duque de Tarabilla: Uyyy, no te aceleres panzón.

–Rey: Al que creí mi leal consejero, a quien le confié todos mis más íntimos secretos, se reúne con la súper delegada del emperador a mis espaldas, tal vez para planear derrocarme. ¡Ah, méndigos! Pero ahorita mismo los mando a las mazmorras.

–Duque de Tarabilla: Que no te aceleres méndigo panzón, además recuerda que no estás en tu reino. Aquí te la pellizcas.

–Duquesa de Champiñón: Pero, excelencia, qué palabras son ésas. Decidme ¿a qué se debe su coraje y ese rostro descompuesto? Siéntese y platiquemos serenamente. A usted le conviene más que a mí.

–Rey: ¡Pero mira nada más que concha! El rey soy yo y el Duque es mi sirviente, si quiere saber algo del reino pregúnteme a mí. No sé por qué razón tiene que platicar con este méndigo a escondidas.

–Duquesa de Champiñón: Me habían dicho que usted era medio sangrón, pero he comprobado que es un mamón de primera. Yo me voy y no espere recibir ni un sólo penique del emperador.

–Rey: Juar, juar, juar. ¿A poco se la creyó? Si estaba bromeando estimada y noble súper delegada. Ya nos habíamos puesto de acuerdo el gentil Duque de Tarabilla y yo para hacer este show. ¿Sabía usted que en el reino el Duque y yo hacemos stand up? Somos la maravilla del reino. ¿No es así, Duquesito?

–Duque de Tarabilla: Ajá, sí, somos geniales. ¿Nos permites terminar de platicar, panzón?

–Rey: ¡Claro! Me retiro en este momento, voy a pedir que les traigan unas refrescantes bebidas y una suculenta botanita.

(El rey sale de la habitación del Duque de Tarabilla echando rayos y centellas).

–Rey: Pinche Duque jijo de su bomba. Nomás que se vaya la vieja esta le voy a poner unos madrazos en el mero hocico por baboso. ¿Pero cómo me contuve, dios mío? Debí agarrarlos a los dos y patearlos por todo el hotel, pero si la riego, capaz que el emperador no suelta el billelle y ya mejoró la cosa. Será mejor que me eche un mezcalito para calmarme.

(Después de una hora, el Duque de Tarabilla se reúne con el rey en la alberca del hotel).

–Duque de Tarabilla: Mire, majestad, cada vez que trato de ayudarlo usted nomás la cajetea. Siempre sale con sus tarugadas, ¿en que estaría yo pensando cuando acepté trabajar en su corte? La neta no me merece y en este momento pongo mi renuncia a su disposición. ¡Chínguese¡

–Rey: ¿Pero mira que tompiates de cabrón? Segurito ya agarraste hueso en la corte de la tercera transformación o cómo se llame esa madre, pero te amuelas porque si te vas te invento algunos delitos y te meto al bote.

–Duque de Tarabilla: A mi me la… mire majestad dejémonos de estas cosas. Le acabo de conseguir lana para que salga de sus broncas y todo el apoyo del emperador para que se instalen algunas dependencias en el reino. Por lo pronto la próxima semana se instala la secretaría de frijoles con gorgojo para la prole. ¿A verdad? No pele tamaños ojotes, diga algo chingao.

–Rey: ¿Me estás diciendo la verdad, Duquesito hermoso? ¿Habrá marmaja para el reino? ¿Cómo le hiciste?

–Duque de Tarabilla: A ver, en primera no sea puñal; en segunda, clarín que ya todo está arreglado. La súper delegada del emperador se fue contenta porque vamos a ser sus aliados en la cuarta transformación. Así que, tenemos que estar a la altura. Acá su Duque tiene todo bajo control.

–Rey: Ya no me voy a enojar contigo, te lo prometo. Has demostrado lealtad y eso no tiene precio, Si quieres te ofrezco iniciar campaña para que tu seas el próximo rey. Las elecciones están a la vuelta de la esquina y nadie mejor que tú para dirigir los destinos de la prole.

(En la habitación del rey, en el palacio, se escucha un grito que pone los pelos de punta).

–Rey: ¡Noooooooooo! El Duque no, cualquiera menos ese méndigo.

–Duque de Tarabilla: ¿Qué os pasa majestad?

–Rey: Uta. Una pesadilla muy gacha. ¿Estás bien? ¿Y tu gatito?

–Duque de Tarabilla: Todo bien, excelencia. Mi gatito está echándose su desayuno. Lo dejo (pinche panzón está loco).

–Rey: Ay güey, no vuelvo a cenar tacos envenenados. FIN

Y recuerden: vean el “SERPENTARIO” todos los sábados de 10 a 12 horas.

¡LA CUARTA TRANSFORMACIÓN NO ES UN SUEÑO!


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