REFORMA/NTRZACATECAS.COM
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(Foto: Archivo)

Cd. de México. -Este miércoles cumple 90 años, pero el arrojo no mengua y el aniversario lo sorprende viajando y emprendiendo.

Manuel Felguérez se encuentra en su natal Zacatecas, a la que voló desde la Ciudad de México donde reside desde 1935- para dar seguimiento a su nuevo empeño: la ampliación del museo que lleva su nombre y que consagró al arte abstracto desde su apertura, en 1998.

«Siempre mi interés ha sido el mismo: superar en cualquier campo todo aquello que he realizado», dice a REFORMA.

Junto a su esposa, Mercedes Oteyza, el artista plástico, un pilar de la Ruptura, logró que el Gobierno del Estado lo beneficiara con un «espacioso terreno», un estacionamiento adyacente que se integrar· al complejo en un diseño al alimón entre el propio Felguérez y el arquitecto Juan Álvarez.

«Lo que me tiene profundamente entregado a diseñar bóvedas, paredes, ventanas. Todo eso poniendo en juego mi máxima capacidad de continuar inventando todo tipo de formas en múltiples materiales», comparte.

Y es que la invención es su signo, la «ruptura», como la generación de la cual su nombre no podrá nunca desasociarse, lo mismo que los de Vicente Rojo, José Luis Cuevas, Roger von Gunten, Fernando García Ponce, Arnaldo Coen, entre muchos otros jóvenes -entonces jóvenes- que plantaron cara a una Escuela Mexicana de Pintura que hallaron desgastada con sus tres tótems: Siqueiros, Rivera y Orozco.

cómo definiría a aquel joven que participaría en un movimiento que cambiaría el rumbo del arte mexicano?
Lo que me definió es o fue natural.

El arte inevitablemente está ligado a la sociedad y a la fecha en que se realizó.

Por lo tanto, pertenecí a un movimiento de cambio en los conceptos del arte que se dio en México en todos los campos alrededor del año 1950. La danza, se convirtió en danza moderna; el teatro, en teatro del absurdo; el cine rompió con los temas populares, etcétera.

Las artes plásticas abandonaron el nacionalismo de la Escuela Mexicana y todos los jóvenes empezaron a enriquecer su lenguaje con la tradición de los creadores del siglo 20 y a buscar sus orígenes en el pasado distante, o sea, en la historia del arte.

Por supuesto que yo participé con todo entusiasmo desde 1947, recién acabada la Segunda Guerra Mundial.

Se ha dicho tanto de la Ruptura, pero qué significa para usted la Ruptura?
La Ruptura es indispensable para la creación. Así, como ejemplo, podemos mencionar la Conquista que rompió con el arte prehispánico; los barrocos se acabaron con la revolución francesa y el arte neoclásico y la academia; la revolución mexicana abandonó ese camino para iniciar un arte nacionalista, y mi generación abandonó, rompió con ellos y creó el arte que dominó al País desde toda la segunda mitad del siglo 20 y hasta la fecha.

ésa fue mi generación y mi destino.

Sigue reconociéndose como un disidente?
Para mí, la Ruptura fue indispensable, lo mismo que a todos los compañeros creadores de cualquier arte desde entonces.

Cada quien tuvo su ruptura individual.

En mi caso, empezó con el abandono de unos meses en la Academia de San Carlos, mi educación en París con un maestro escultor importante en el cubismo, y teniendo como compañeros pintores y escultores de muchos países diferentes. Las exposiciones que vi y mis diálogos con esos amigos me llevó al arte abstracto. Regresé a México y desde entonces he podido seguir creando.

Mi ruptura, pues, fue definitiva, y he encontrado como camino personal la necesidad de una constante búsqueda y renovación de mi quehacer. O sea que una de mis características es la ruptura permanente.


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