RAFAEL CALZADA VAZQUEZ
RAFAEL CALZADA VAZQUEZ

El 12 de diciembre de 2017, decíamos en esta columna que una norma que permita a las fuerzas armadas participar constitucional y legalmente en asuntos de seguridad pública, “con facultades imprecisas, indeterminadas y laxas le puede desgastar innecesariamente porqué será sujeto de críticas, juicios y descalificaciones de un amplio sector de ciudadanos críticos e insatisfechos así como de la prensa y organismos de derechos humanos, nacionales e internacionales.”

Señalé también ese día que: “El Ejército y la Marina Armada no se diseñaron institucionalmente para realizar labores policiacas ni de prevención del delito”.

Es importante aquí señalar que existen profesiones hermanas que en algunas ocasiones se juntan por ejemplo la de Ingeniero Civil con la del Arquitecto, habiendo incluso la carrera de Ingeniero Arquitecto. Cada una con sus especificidades. Asimismo lo es la diferencia de la policía con las fuerzas armadas: cada una tiene su función específica y diferenciada.

El mismo fenómeno criminal tiene diferentes momentos de atención por la autoridad. Primero la prevención, disuasión y estrategias de disminución y atenuación del delito; en seguida las de investigación del delito y la persecución de los delincuentes hasta su enjuiciamiento y sanción.

En las actuales circunstancias, en donde la pacificación del país y la vuelta a la normalidad, pasa por atender el fenómeno de la delincuencia organizada, incluir al Ejército es necesariamente enfrentar en concepto de guerra el asunto que se atiende, con el matiz que se presenta como un fenómeno de guerra de guerrillas.

El justo medio encontrado por la actual administración es la Guardia Nacional, habiéndose dicho en principio que debería ser dirigida por un militar, y recientemente se ha comentado que podría ser un civil. Se constituye así una fuerza armada con disciplina y estrategia militares ex profeso para devolvernos la seguridad pública.

En este esquema lo que debería seguir es que los diferentes niveles de gobierno deben coordinarse en las acciones de seguridad pública y DEVOLVER EL EJÉRCITO A LOS CUARTELES.

Es muy recomendable crear una verdadera GUARDIA PREVENTIVA NACIONAL Y OTRA ESTATAL, que apoyen las labores de los municipios y no que los extorsionen. Cuyo basamento inicial puede conformarse con el 30 por ciento de las Fuerzas Armadas federales (Ejército, Marina y Fuerza Aérea) previo curso intensivo de derecho e instrucciones precisas de respeto a los derechos humanos y procesales así como inducción al servicio de policía.

Deben establecerse estrategias de prevención y disuasión del delito. Entre las que destacan un programa amplio de retejido social, con incorporación a las actividades deportivas, productivas, culturales y de recreación a niños y los jóvenes sin esperanza, los llamados ninis. Y a sus familias;

Un efectivo programa contra la pobreza, porque el hambre es la incubadora de la violencia y de muchos males.

El gobierno debe de “rehabilitar” a los jóvenes que incurrieron en la drogadicción, para arrancarlos de ese inframundo. Con centros gratuitos de internamiento efectivos, serios, multidisciplinarios (la UNIVERSIDAD PÚBLICA, puede aportar mucho) y becarlos para que estudien.

Debe proporcionar atención temprana y pronta en las escuelas al tema de la drogadicción y alcoholismo en una estrategia integral donde participen los padres de familia, las instancias de gobierno de rehabilitación y la propia comunidad escolar en su ámbito.

Invertir en un gran programa mediático amplio en que se incluya difusión multimedia en contra de las adicciones y el delito y a favor de la integración, sustituyendo el gasto en imagen del gobierno que luego llega a pasarse de lo solemne a lo ridículo de un solo paso.

Debe volverse al esquema de gendarmes del barrio, debidamente coordinados con las guardias nacional y estatal.

Devolver la seguridad es posible. 

*El autor es abogado, académico, con maestrías en derecho constitucional y administración y Doctorado en Administración.

rcalzadav@gmail.com

 


Nuestros lectores comentan

  1. URGE UN GRAN ACUERDO NACIONAL EN EL TEMA DE SEGURIDAD PÚBLICA Y PROCURACIÓN DE JUSTICIA. LA CIUDADANÍA TERMINA DESCONCERTADA ANTE LA SECTORIZACIÓN O ATOMIZACIÓN DE LOS CUERPOS POLICIACOS, POR MENCIONAR ALGUNOS DE ELLOS: POLICÍA FEDERAL, GENDARMERÍA NACIONAL, POLICÍA FEDERAL PREVENTIVA, POLICÍA FISCAL, POLICÍA MILITAR, POLICÍA BANCARIA, POLICÍA ESTATAL PREVENTIVA, POLICÍA METROPOLITANA, POLICÍA MINISTERIAL, POLICÍA DE SEGURIDAD VIAL, POLICÍA TURÍSTICA, POLICÍA DE PROXIMIDAD, POLICÍA MUNICIPAL PREVENTIVA, GRUPOS ESPECIALES DE REACCIÓN INMEDIATA, CUERPOS DE CONTENCIÓN Y DISUASIÓN (GRANADEROS), ALGUNOS DE ELLOS REALIZANDO SUS TAREAS SIN COORDINARSE CON OTROS Y BAJO EL MANDO DE COMANDANTES QUE MUCHAS VECES OPERAN SEGÚN SUS PROPIAS CAPACIDADES O INTERESES.

    • Existen siete modelos de policía preventiva funcionando, algunos ilegales, entre ellos los de la seguridad privada que existen en varias dependencias. Los legisladores federales deben hacer su trabajo.