*Pedro De León Mojarro
*Pedro De León Mojarro

El título de esta entrega no se refiere a la canción de Ricky Martin;  fuego contra fuego fue la disyuntiva que resultó después del terrible accidente de Tlahuelilpan en donde hasta la fecha la cifra de muertos y desaparecidos rebasa los 150.

El presidente López Obrador fue contundente y mesurado, “Fuego contra fuego” no es la solución, ha decidido no utilizar la fuerza pública  en la durísima batalla que está dando contra el robo de combustible.

En el robo de la gasolina las cifras son escalofriantes: según datos de la Secretaría de Hacienda en el 2015 el robo de combustible significaba 31 mil millones de pesos; tres años después el gobierno ha declarado que el robo rebasa los 66 mil millones, 112 por ciento más en tres años.

El 80 por ciento del robo se da en siete estados, encabezados por Hidalgo, Guanajuato y Puebla, junto con Veracruz, Estado de México, Tamaulipas y Jalisco; miles de litros robados y desperdiciados a través de un número indeterminado de tomas clandestinas (hay quien habla de más de 32 mil).

Cientos de bodegas construidas sobre los ductos de Pemex en las que con toda impunidad se lleva a cabo uno de los más grandes atracos a la nación.

De esa magnitud es el problema, insisto con la más ostentosa indiferencia e impunidad de funcionarios federales y estatales, nadie que yo sepa está en la cárcel por la compra–venta de combustible ilegal.

El gobernador de Guanajuato recientemente declaró que el 80 por ciento de la gasolina que se comercializaba en ese estado, hasta antes del 27 de diciembre en que el presidente declaró la guerra al “huachicol”, era ilegal, de ahí que los estados donde la escasez de la gasolina es mayor, sean precisamente los que solaparon en miles de gasolineras la venta de combustible robado.

En cierta medida, al presidente en su guerra contra el robo de combustible  le sucedió lo mismo que a Felipe Calderón en su guerra contra el crimen organizado; no se previeron suficientemente las consecuencias y evidentemente la estrategia no fue la mejor.

No obstante, López Obrador a pesar de la presión por la falta de combustible, tiene todo a su favor para ganar tal vez la batalla más grande en su cruzada en contra de la corrupción.

Para empezar, tiene la simpatía de más del 80 por ciento de la población según encuestas recientemente publicadas, ésa y su autoridad moral y política dan por mucho para vencer  a los que “le están jugando a las vencidas”.

No hay duda que en los últimos días buena parte de la perforación de ductos es para boicotear el suministro  de gasolina,  en una abierta provocación en contra del gobierno.

De ahí la importancia de respaldar al presidente y a las fuerzas de seguridad, para que éstas actúen, en apego al precepto constitucional con el  “uso legítimo de la fuerza”, sobre todo para evitar pérdidas humanas, y junto a esto, la propuesta del gobierno para implementar un programa de apoyo en las comunidades por donde pasan los ductos, es la mejor estrategia.

Ante la  tragedia de Tlahuelilpan, el presidente dijo “yo pido a la gente de Hidalgo, inclusive a los que participaron que nos ayuden y que den su versión, no sólo lo que sucedió el día de ayer, sino el porqué de esta actitud. Estoy seguro que nos van a ayudar y vamos a poder reconstruir lo que sucede realmente”. ¿Así o más claro?

 

*Coordinador estatal del movimiento nacional Ruta 5

Facebook: Pedro de León Mojarro

Twitter: @Pdeleonm

Sitio Web: www.pedrodeleon.mx


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