¿Y AHORA?

Pues ahí tiene usted que la Suprema Corte de Justicia de la Nación dictaminó, como punto final, que Zacatecas sí tiene facultades de poner impuestos “ecológicos”, pero corrigió la plana al gobierno para que lo recaudado por esa vía se use, precisamente, en remediación ambiental y no en otros rubros que nada tienen que ver con el medio ambiente y su compostura. Sale.

Así que ahora, dicen, ahí tienen a los funcionarios del rubro ambiental chambeando, a marchas forzadas, porque todavía no han sido capaces de presentar los proyectos de esa índole, además de que deben idear cómo medir los famosos “daños ambientales” y cómo remediarlos. Y si encima quizás no recauden tanto… pues ya tienen más chamba por hacer. A ver cuándo…

NI FIESTA

Por cierto que el góber Tello, quizás un tanto decepcionado porque no logrará sacarle todo el jugo al famoso impuesto nuevo, dicen que ni se quedó a festinar la aprobación de la Corte, y en lugar de ello se fue al semidesierto zacatecano a iniciar programas de alimentación para que los niños pobres aprendan a comer rico, sano y saludable.

Para eso, acompañado de la FAO, la instancia de Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura, anduvo en municipios como El Salvador, donde supuestamente pondrán huertos familiares y escolares para producir frutas y verduras. A ver si con ese esfuerzo deja de irse la gente a buscar mejores condiciones de vida a otras partes, dicen. ¿No les alcanzará con toooda la lana que les dará el gobierno de la república en subsidios?

FUE TELLO

Que ni le busque. Dicen los chismosos de Palacio de Gobierno que, tal como lo declaró Paula Rey Ortiz Medina, la secretaria de la Función Pública, el “desempolvar” los expedientes sobre la presunta corrupción del gobierno del ex góber Miguel Alonso Reyes, fue por instrucciones directas del góber Tello.

Así que si tiene algo qué reclamar, pues entonces que Alonso Reyes se lo diga a su sucesor Tello Cristerna, y deje de andar buscándole responsables en “la oposición”, o en sus “adversarios políticos”, esos que “siempre pierden”, y de los que se queja cada que le abren un micrófono sus cuates, o sus empleados.

MANO DE GATO

¡Alégrese, deje de preocuparse! Para evitar que le vaya a caer a usted una piedra de cornisa en la cabeza, una de esas que se desprenden a cada rato ya de las fachadas viejas de la ciudad (o sea, de casi todas), el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el ayuntamiento capitalino van a meterle lana para arreglarlas. Ahora veremos al alcalde Ulises Mejía pegando piedras en los edificios.

Y ya de paso, agarrará también la brocha gorda porque van a repintar muchas fachadas, según eso porque hay que rescatar también “la cromática del Centro Histórico”. No, bueeeno… el chiste, dicen, será renovarle la “cara” a la capital, para que se vea bonita y sigan visitándonos los turistas. ¡Qué bueno!


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