Rafael Calzada Vázquez
Rafael Calzada Vázquez

Una gran bufalada de políticos rodea al ungido por el partido político que se perciba ganador, cuando se da el proceso de la renovación del gobernador del estado.

En la democracia a la zacatecana, solamente hay dos casos diferentes en nuestra historia reciente.

La de Ricardo Monreal, a quien muchos ciudadanos impulsábamos como candidato a gobernador por el antiguamente casi partido único PRI.

Cuando se anunció  a favor de José Olvera, la decisión del líder real del PRI de aquel momento, Ernesto Zedillo, un burócrata que llegó a ser presidente en el infortunio mexicano, tras el magnicidio de Colosio. Nos fuimos del partido. Lo demás es muy conocido y habrá algunos datos anecdóticos que faltan de hacerse públicos, como la reunión que tuvimos los “operadores” de la precampaña: Juan Rangel, Pino Méndez, El médico Rodríguez Compeán y algunos otros, donde estuve presente. Para determinar los siguientes pasos, en los que ellos ya no estuvieron de acuerdo, y tuvimos que seguir por nuestra cuenta los “Monrealistas”, y el infortunado discurso de Pepe, cuando dijo que el que quiera regresarse que se forme en la cola.

La segunda ocasión fue tras la designación de El Médico Mejía Haro como candidato ahora del PRD, el partido fuerte de ese tiempo en Zacatecas.

Ante el desdén del candidato y de sus “operadores” políticos estrella, nos fuimos quedando muy pocos, y la mayoría de los que estuvimos con Monreal se fueron, primero unos con David y luego todos con Miguel Alonso.

Sobra decir el resultado. Miguel Logró consolidarse en el gobierno, con un evidente manejo de cooptación a algunos líderes y con un manejo partidario evidente también del erario.

En algún momento se percibió por el respetable, que tanto unos como otros en el ejercicio del gobierno, en todos los casos al final de su periodo, se quedaban solos. Incluso lo mismo le pasó a Amalia y a Romo.

Lo que ahora es bastante grave y lamentable es la soledad que acompaña al gobernador en turno, como la caricatura del excelente monero Pablo Quezada lo sugiere en su reciente publicación, a la mitad de su periodo.

No se percibe al menos eficacia o trabajo solidario de sus funcionarios.

Ya lo ha dicho aquí el Director Laviada, hay datos que apuntan a una ineficaz gestión de la política interior en la Secretaría De Gobierno.

La “autónoma” fiscalía, tampoco se percibe que haya disminuido la cifra negra de los delitos y tampoco se percibe que se haya disminuido los indicadores de impunidad en nuestra entidad, la seguridad pública sigue siendo el tema de conversación y preocupación cotidiana de la ciudadanía y el rendimiento en turismo, industria o gestión de empleo es, fuente de desencanto.

Ante tal circunstancia al gobierno no le queda más opción que echarse en los brazos de los que ayer eran sus adversarios políticos. Los Obradoristas y los Monreal, que no necesariamente son los mismos.

El estado de cosas en los ámbitos de Educación y Salud son, lo menos, lamentables.

La UAZ, es una brasa en el seno. El Colegio de Bachilleres no puede con sus obligaciones financieras, su incumplimiento tiene al borde de la quiebra al Issstezac, (además de sus propios problemas internos). El transporte público se encuentra en proceso de sustitución de los concesionarios de rutas, por un gran pulpo al que pretenden dejar sin competencia, para hacerse cargo con camiones oruga del transporte urbano en la zona conurbada, en clara violación del Artículo 115 Constitucional.

Nadie da la cara por el gobernador. ¿Ese sería el perfil que les pidieron?

O ¡el Gobernador está solo.!!!!


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