Felipe Andrade Haro
Felipe Andrade Haro

Había una vez un Rey medio torpe, pero en el fondo (muy en el fondo) sentía que era buena onda. Ésta es una de tantas historias.
SEGUNDO ACTO (Duque de Tarabilla escucha su radionovela favorita)
ESCENA I
–Duque de Tarabilla: ¡Uta madre! Me recae que ese Chucho El Roto es la pura neta. Me gustaría ser así: luchando contra los ricos, bajarles la lana y dársela a los pobres. Y que me vean y las abuelitas que me mandes sus bendiciones y me hablen bonito. Y cantar a las chancludas y…
–Rey: ¿Ya terminó el patrón de escuchar a su héroe? Digo, para que se ponga a trabajar que para eso le pago. Y muy bien por cierto.
–Duque de Tarabilla: (Mmmmm, ya cayó de la que no se quita. Y con su pinche risita mamuca, pensando que es gracioso. Méndigo panzón sebo, hijo de la familia peluche). A sus órdenes patrón.
–Rey: No, si quieres me voy y cuando estés listo me buscas. No quiero interrumpir tu desayuno.
–Duque de Tarabilla: ¿Ya, o va a seguir de mamoncito? Porque nomás empieza a joder a uno y ya valió. A ver, seamos serios, ¿alguna vez le he criticado que vea su programa de Barney? ¿Que se ponga a cantar “te quiero yo y tú a mí”, espantando a los chuchos del palacio por sus berridos? Entonces si no es así, por qué venir a chingar tan temprano. Es pregunta.
–Rey: Uyyy, ya nomás te falta chillar, vengo a molestarte para ver si me haces el favor de ir a trabajar o de plano cerramos hoy actividades en el Palacio. Al fin que, apenas es martes y podemos sacar las broncas el resto de los días. ¿No quiere que le mande su cheque y su bono aquí en casita?
–Duque de Tarabilla: ¿Ya terminó, mamón? Si es así, le veo en una hora en Palacio, para entregarle el proyecto que me pidió. Está todo calculado y tenemos el 100 por ciento de terminar todo favorablemente y lo más importante para usted: no vamos a pagar un solo centavo.
–Rey: ¿Es en serio? ¿No vamos a gastar un solo chelín? Excelente Duque. Os espero en palacio en una hora. Y llega tarde y tabla.
–Duque de Tarabilla: (Me la pelas panzón) Claro majestad ahí en punto.
(El Rey se dirige al Palacio. Por la calle saluda a sus conocidos, pero mucha gente lo abuchea y le grita sandeces).
–Gritón 1: Ahí va el panzón muy orondo mientras el reino se hunde. ¡Pinche corrupto!
–Rey: Ya te oí, méndigo Tuercas, cuando tengas el valor de decírmelo cara a cara te aplaudiré. Pero eres cobarde.
–Gritón 1: Ya te lo dije y me mandaste a tus cuicos y estuve dos meses en el calabozo. Méndigo chiqueado y chillón, no puedes superar que en la primaria te surtía sabroso.
–Jefe de Seguridad: Qué onda, patrón, ¿le damos su madriza y calabozo o qué? Diga rápido que ya tengo calientes las manos para surtirme al méndigo Tuercas.
–Rey: Naah, déjenlo en paz. Recuerden que es el papá de mi sobrino y madrearlo me echará bronca con mi hermana Maruca. Aunque no se casaron y eso provocó deshonra en la familia, pues el sobrino qué culpa tiene que ese güey sea un naco y de que mi hermana se haya acostado con él.
–Jefe de Seguridad: Ta’ bueno, jefe, pero si me lo encuentro en la calle no respondo si le doy unas guantadas por baboso.
–Gritón 2: Rey fodongo, me gusta tu hermana. ¿Prestas o qué?
–Rey: Méndigo, Charol, ahorita van a darte una calentada por baboso.
(La guardia personal del monarca le arrima unos buenos cates al Charol, lo que genera una campal en plena calle, obligando al monarca a correr a resguardarse a palacio).
–Rey: Vaya qué carrerota, pero el Charol se merecía una madriza por pasarse de lanza. Además a la familia se respeta. Quítenle sus bienes y mándenlo a las mazmorras unos seis meses.
–Duque de Tarabilla: Según la ley impulsada por el emperador no podemos ya, expropiar los bienes de nadie sin juicio previo. Así que no hagamos nada al respecto o nos meteremos en broncas.
–Rey: ¿Queeeeeé acabas de decir? ¿La ley de expropiación de bienes ya chupó faros? Agárrenme porque me caigo. Son chingaderas del emperador, pues qué tiene contra mí. Manden traer al Asesor Jurídico en chinga. Ésta será una lucha en los tribunales donde vencerá la razón, o sea. YO.
–Asesor Jurídico: A sus órdenes, majestad.
–Rey. Vete preparando una bronca jurídica en contra del emperador por haber cancelado la ley de expropiación de bienes. Y manda a algunos fieles lacayos a que ellos la lleven el Tribunal Supremo. Dales un barril de pulque y una orden de tacos, que es lo que comen, y que se lleven en chinga nuestra impugnación. Pinche emperador me la va a persignar. (Continuará…).
¡DE IMPUGNACIÓN EN IMPUGNACIÓN LLENA LA BARRIGA EL PANZÓN!


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