Miguel Moctezuma L.
Miguel Moctezuma L.

En la UAZ los profesores viven con miedo; identifican su origen y en lugar de enfrentarlo buscan no estar a su alcance. El miedo es real: paraliza tanto como el coraje. Para los profesores el miedo representa un peligro, que varía en intensidad y que asume la forma de una amenaza real o ficticia, pero también, de un clima de terror que ya no permite actuar. Cuando el miedo paraliza, la víctima busca escapar de su origen, alejarse, pero, cuando finalmente ve la amenaza cerca, sólo tiene dos caminos, o lo enfrenta o acepta su esclavitud. Esta formulación la presentaré como parte de una biografía propia, cuyos personajes, en distintos momentos son X o Y, pero también Z.
Cuando fui estudiante en la UAZ, desde finales de la década de los 70´s y durante toda la década de los 80´, esto fue el pan de cada día. Docentes y alumnos seguían sumisamente a su líder. Su dominio era casi absoluto. Este personaje aprobaba y desaprobaba cada acción. En las reuniones, así fueran las más informales, al pedir la palabra, inclinaba la cabeza y levantaba su mano; luego lentamente se ponía de pie, tomaba dos o tres respiros, miraba con calma a su alrededor esperando el máximo silencio, luego daba un sorbo a su cigarrillo y empezaba su discurso pausado. Su comportamiento era el de un actor que actúa en un escenario para un público que lo ama, asumiendo la personificación de un actor que interpreta magistralmente. Por supuesto, el trato hacia él estaba lleno de ritos. Su comportamiento se aproximaba al de un actor que actúa para filmar una película revolucionaria que habría de quedar en la historia. Este comportamiento sigue vigente, ahora lo reproducen vulgarmente quienes antes lo admiraban. Ésta es la época de los caudillos en universidades como la Autónoma de Sinaloa, la Autónoma de Guerrero y la Autónoma de Zacatecas; cada cual con sus matices.
Desde los 80´s, mi acercamiento a los textos de Wilhelm Reich, siendo todavía muy joven, me condujeron a formular una inquietud que aún mantengo: con ese tipo de liderazgo y dependencias que rondan en la fusión de las personas con el líder, no podrá liberarse jamás la humanidad. Lo peor de esta inquietud fue reconocer para sorpresa propia que los críticos de este sistema de comportamiento en la UAZ eran y son muy similares. Entonces, aparentemente no existe salida. Esas primeras nociones sobre la ausencia de libertad y la sujeción a terceras personas se quedaron sin respuesta.

Ya en los 90´s, en el Doctorado, la lectura de Erving Goffman me colocó nuevamente ante el dilema de reconocer que el mundo social es un mundo de actores, que actúan personalizando sus personajes. Según este autor, la sociedad establece esquemas de comportamiento estandarizados, cuya máscara hace posible la representación de sus prácticas en el escenario social. Los ejemplos que tengo a la mano abarcan al sacerdote, al brujo, al ministro, al juez y a otras categorías sociales de menor rango. Este esquema de pensamiento quedó muy claro en un artículo que varios colegas escribimos y que en honor a Erasmo de Rotterdam titulamos El Elogio de la Locura. Para ejemplificarlo: un profesor aparentará que saber enseñar, que sabe lo que sabe, que domina los saberes y que en el salón de clase su sabiduría no puede estar sujeta a duda alguna. Su vestir y su caminar deben de infundir seguridad, lo mismo que sus palabras; es decir, cree lo que representa y frecuentemente no es capaz de someter a crítica su comportamiento y creencias.
En 1997, a mi regreso del Doctorado volví a observar los mismos comportamientos y rituales hacia este tipo de personas muy cercanas. Esta vez se me juzgaría negativamente y se me descalificaría. Autores como Anthony Giddens, Max Weber, Pierre Bourdiu, Jürgen Habermas, Jacques Derrida y Jean-François Lyotard produjeron pavor en este tipo de personajes. En su secta me empezaron acusar de haber abandonado el marxismo. En efecto, aparecía con toda claridad la idea de un fundamentalismo dispuesto a marginarme. Pronto, en el 2000 ingresé al SNI. Mi éxito fue tan grande que estuve entre los primeros cinco profesores de la UAZ en alcanzar el Nivel 2, además de convertirme en evaluador de varias revistas científicas de prestigio nacional e internacional, distinción que aún conservo. Esto produjo la ira de quienes se creían con el derecho a ser mis tutores.
Sigo pensando que los esquemas de pensamiento de mis críticos son muy elementales. Ilustro todo esto para clarificar la tarea tan difícil que tiene que hacer quien luche genuinamente por una sociedad libre como lo hizo Wilhelm Reich en su época, quien fue tildado de loco, cuya pesadilla fue comentada por él mismo en su libro Escucha Pequeño Hombrecito.
Es obvio, he pasado por varias crisis de pensamiento. Primero por mi origen rural y mi cercanía a las creencias religiosas del catolicismo pueblerino, las cuales fueron duramente cuestionadas cuando empecé a preguntarme si tenía razón Antoine Lavoisier quien desde 1785 afirmaba que “la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma”. Más tarde, desde otro ángulo comprendí que el invento del cero permite formular un esquema de pensamiento que cuestiona todos los dogmas religiosos al probar que lo infinito es parte de la finitud (1.0, 1.01, 1.001, etc.). En la actualidad formo parte de la comunidad científica cuyo criterio orientador es la relativización de la verdad científica, en donde los autores clásicos a fin de hacer avanzar su pensamiento tuvieron que poner en la verdad congelada; es decir, rompieron viejos paradigmas o parte de ellos y crearon otros.


Nuestros lectores comentan

  1. JOSÉ ESCOBEDO DOMÍNGUEZ

    TODOS MI RECONOCIMIIENTO AL DR. MIGUEL MOCTEZUMA. DESDE SU INICIO EN LA VIDA UNIVERSITARIA HA SIDO CREATIVO, LIBRE Y HONESTO. TIENE RAZÓN EN LA UAZ DE LOS 70s Y 80s. Y DIGO NOMBRES: EL CACIQUE Y LIDER ERA PÉREZ CUEVAS (MI AMIGO POR CIERTO, PERO SÓLO ESO, NUNCA EN LO IDEOLÓGICO) Y SUS PRIMEROS SÚBDITOS ERAN MAGDALENO VARELA, JESÚS DÍAZ CASAS Y JORGE HIRIART, DE AHÍ PARA ABAJO VENÍAN LOS DEMÁS DOCENTES Y ALUMNOS FILIALES A ELLOS QUE AHORA, ALGUNOS, SON RICOS Y VIVEN EN BERNARDEZ, Y SON HASTA EMPRESARIOS RECATADOS. EXCELENTE ANÁLISIS MIGUEL, LO COMPARTO. PORQUE YO TAMBIÉN VIVÍ ESA ÉPOCA. Y FORMA PARTE, DE LOS NO GRATOS RECUERDOS QUE TENGO.