Alfonso Carlos Del Real López / Politólogo
Alfonso Carlos Del Real López / Politólogo

¿En qué momento comenzó a construirse la idea de un objeto con rasgos humanos para idealizar una perspectiva estética femenina?

No tengo idea. Lo que sí recuerdo con claridad es que desde hace muchísimos años se adoptó -y adaptó- una figura femenina como una especial de ícono de la moda o forjadora de tendencias en la industria del juguete que repercutió en otros espacios del mundo de la farándula y el espectáculo, entre otras.

No sobra escribir que la industria alrededor de una figura estética, una “muñeca”, puede llegar a ser extraordinariamente redituable. Pruebas existen, y prueba de ello es que, de entrada, se le llame “industria” y alrededor de ella existan un sinnúmero de productos con marcas registradas con distribución mundial.

Llegar a tal nivel no es cosa de unos cuantos años; estamos hablando de supuestos de imperios que han pasado de generaciones para crear -quizás inconscientemente- una economía alrededor de objetos para niños que, sin dudarlo, forman parte de estilos de vida diferentes, pero en términos aspiracionales, una meta de vida.

Quizás lo maravilloso de esas pequeñas e icónicas figuras sea que, construidas quizás con una estética muy definida, a través de los años, independientemente de las críticas, ha sabido adaptarse a los tiempos de pluralidad, integración y respeto que hoy vivimos, y han podido reflejar diferentes circunstancias sociales.

Por otro lado, posiblemente sea interesante analizar cómo con una idea concreta de “crear un juguete” se puede dar el salto a crear “tendencias de moda”, vistas éstas como un entuerto social que busca proyectar las posibilidades de gustos e imposiciones gráficas a través de peinados, ropa y accesorios, entre otras.

Incluso, también vale la pena que pensemos en lo que existe a través del objeto, la muñeca, cuando se señala a alguna femenina con características similares a las del objeto, pero destacando el aspecto enteramente físico que la lleva a considerarse también como un objeto bello, con características “bonitas”, encuadrada en el estereotipo que a través de los años se nos ha quedado en el subconsciente de lo que representa la figura y cómo la reflejamos en nuestra vida ordinaria.

En esos días estamos por ver pasar una noticia que quizás nos interese, pero que seguramente nos pasará de noche, como se dice coloquialmente: habrá un aniversario más de una figura “de juguete” emblemática, que durante más de medio siglo ha sabido construir alrededor suyo toda una maquinaria lucrativa, que ha encantado a millones de generaciones -principalmente niñas- y que ha construido todo un mito acerca de lo que es, de lo que representa y de lo que busca en incidencia social.

Seremos tiernos testigos de un año más de vida de una muñeca que ha permanecido fiel a sus orígenes, se ha adaptado a las necesidades de los tiempos y ha permanecido vigente, una formula harto extraña en tiempos de competitividad pero que es un claro ejemplo del manejo económico feroz de nuestros tiempos globalizados.

Lxs invito, estimados lectores de Crítica, forma y fondo, a que analicen la figura en comento y conozcan más alrededor de ella. Anden, les va a gustar. Ustedes ya saben a qué figura me refiero…


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