Alberto Chiu
Alberto Chiu

El hecho de que dentro de las nuevas políticas públicas de los gobiernos federal y local se incluyan recortes en diversas áreas administrativas tiene cierto sentido y razón, dado que según se sabe, en muchas de ellas hay un exceso de burocracia, y que a menudo ese aspecto ha sido causa y efecto de hechos de corrupción. Se entiende.

Pero que los recortes afecten directamente a un área sensible como lo es el de la salud, ya es otra cosa. Lo que está en juego, muchas veces, no es si se cuenta con diez ayudantes para archivar una carpeta, sino algo mucho más valioso y a la vez delicado: la salud de los pacientes y, en casos extremos, su vida.

De acuerdo con las declaraciones de la líder sindical del sector salud en Zacatecas, Norma Castorena, hasta el momento esos recortes implicarían el despido de los primeros 132 trabajadores de la salud en los primeros dos meses del año… más los que se vayan acumulando. Y la pérdida del empleo, efectivamente, además de las repercusiones económicas directas, también puede representar a futuro otras repercusiones de salud en ellos y sus familias. Círculo vicioso.

Pero además de la pérdida de empleos, se nos devela ahora que también falta dinero para la compra de medicamentos, equipo e instrumental médico que, huelga decirlo, le es más necesario al paciente que al médico, pues también su escasez pone en riesgo su salud, que es lo más preciado que tiene.

Por si fuera poco, ayer mismo cuando se desarrolló aquí el primer Foro de la Ley de Salud Mental –una de avanzada en el país, según entiendo–, una de las ponentes en la reunión hizo énfasis precisamente en que, para no dejar morir esta ley en la entidad, y que no se convierta en “letra muerta” (como otras leyes), hay que inyectarle… adivinó: dinero. Dinero que parece no haber en suficiencia para ello tampoco.

En fin, que parece que en estos momentos de “restricción económica”, de “medidas de austeridad republicana”, de “lucha contra la corrupción” y demás banderas enarboladas desde la presidencia de la república, los buenos objetivos se persiguen mediante medios no tan buenos, como estos recortes que literalmente generan sufrimiento y aumentan las dificultades para que los ciudadanos puedan aspirar a un estado mejor de vida, por la sencilla razón de que no hay médicos, medicinas, equipos, instrumentos suficientes para atenderse en el sector público de la salú.

¿Qué camino les queda? ¿La atención particular? Pues aunque suene redundante, el problema es que una buena parte de la población tampoco tiene dinero para atenderse particularmente, ni para comprar medicinas de patente (ni siquiera genéricas), o para siquiera trasladarse al consultorio más cercano. ¿A qué se juega pues con estos recortes en el sector salud? Nuevamente, así como se escuchan los reclamos de los padres de familia que ya no tienen guardería para sus hijos, ahora se oyen los de aquellos pacientes que no tienen médico. Y lo que falta…


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