Enrique Laviada
Enrique Laviada

Al llegar al centenar de días en los que el nuevo presidente ejerce el poder, abundarán los balances y las más coloridas opiniones y un entusiasmado debate, como corresponde a un proceso que, al parecer, deja de ser rutinario y se vuelve inédito, sorprendente en sus formas y muy rico en su contenido esencial.

Primero, no creo que sea necesario insistir mucho en que López Obrador es un fenómeno político que en todo el mundo es visto, seguido, con el mayor interés y que sorprende por sus peculiaridades, de tal modo que ha resultado inútil tratar de compararlo con otros líderes o mandatarios, diría incluso que en un intento vano o, si se quiere, como una pérdida de tiempo.

Me quedo con el enfoque del diario español El País: “López Obrador, el deseado”, destacando la envidiable aceptación (según todas las encuestas) de la cual disfruta el mandatario mexicano, a quien los ataques e incluso las andanadas de sus críticos parecen alimentarle o fortalecerle a cada paso y a pesar de los tropiezos.

Sobra reconocer que esa tendencia produce también una desgracia, como una especie de aparejo, y que consiste en la formación de una gruesa capa de aduladores del presidente, seguidores en extremo dogmáticos, oportunistas de distinta ralea, trepadores profesionales y demás, a quienes sólo mueve el revanchismo o los intereses particulares.

Lo bueno y lo malo.

…………………………………………

El presidente insiste, una y otra vez, en que su llegada al poder no representa una simple sustitución de personas o partidos, sino la transformación completa de la vida pública, un cambio de fondo en las instituciones nacionales, una modificación del modelo económico seguido linealmente, en perjuicio de las clases populares en un limitado, pero cierto, parecido con lo que proponen las izquierdas en el mundo.

En su contra se han lanzado incontables ataques por el contenido populista y “económicamente irresponsable” de sus programas sociales o sus decisiones que producen afectaciones cuantiosas y directas para sectores del “gena capital”, lo que ha sucedido siempre sin éxito para sus opositores, pues ninguna logra detener al presidente ni hacerle mella alguna.

Pero la aceptación “popular” en economía no cuenta, de manera que algunas polémicas decisiones tomadas por el actual gobierno, como la de suspender la construcción del nuevo aeropuerto, ya tienen consecuencias terribles, aunque todavía no se resientan directamente entre la mayoría de la población.

A propósito de ello, vale decir que esas decisiones no corresponden con el programa de la izquierda, a menos que se confundan sus expresiones modernas y democráticas con el chavismo y otros engendros similares, para desgracia, creo, del propio presidente mexicano.

Lo bueno y lo malo.

…………………………………..

Por último, en lo que a mí respecta, queda el asunto de que semejante transformación, a la sazón de las propias ideas del presidente, no puede ni debe ser vista como la obra de un solo hombre, algo individual, imbuido del caudillismo histórico inspirado todos los días en un autoritarismo trasnochado, es decir, que no es obra sólo del presidente, por deseado y aceptado que pudiera llegar a ser.

La transformación del país, la política de principios, el fin de la corrupción tienen que ser resultado de una modificación en el edificio institucional del país, para que sean luego entonces heredables a las siguientes generaciones, apreciables en toda su magnitud, regeneración verdadera del tejido social, o sea: históricas en el sentido estricto del término.

Por eso suena inconcebible que el presidente en lugar de un gabinete, entendido como un poderoso equipo transformador, tenga una vil corte de incondicionales que no se atreven más que a la intriga y la adulación como forma tradicional de subsistencia burocrática.

Sin dejar de mencionar, desde luego, a su partido (el del presidente) en el que conviven todas las formas posibles del oportunismo político y el negocio electoral, que coloca a Morena lejos o contradictoriamente indispuesta a los planes transformadores del presidente.

Lo bueno y lo malo.

…………………………………..

Acertijo

Queda poder elegir.


Los comentarios están cerrados.