Enrique Laviada
Enrique Laviada

Ayer el gobernador Alejandro Tello nos sorprendió con un informe, quizá pensado (es un decir), para defender su obra de gobierno o explicar sus vicisitudes sin tomar en cuenta que nadie se lo ha pedido o a lo mejor en la creencia (suya) de que a estas alturas era un ejercicio absolutamente necesario.

En su mensaje político, el gobernador aseguró que le duele ver un Zacatecas dividido, incluso confrontado, en donde lamentablemente nadie busca ceder, se entiende que por el bien común (algo así por el estilo), tan dramático que causó cierta consternación en la audiencia.

En esa triste realidad, dijo, nadie acepta que toquen sus condiciones o privilegios y, por tanto, los intereses particulares se encuentran por encima de los que son comunes, en una declaración que podría quedar grabada en la historia reciente por su enorme e indiscutible sinceridad.

Para honrar el contexto, Tello nos confió que le ha tocado gobernar en tiempos muy complejos, sin contar con los recursos necesarios para que su labor sea lo suficientemente fructífera, agravado el panorama por la violencia y, además, en medio de un cambio de régimen (lo acepta) que le inspira grandes expectativas, pero, a la vez, una natural (¿?) incertidumbre.

Aunque en la foto del evento aparece un sello (no sé quién le vea esos asuntos de imagen), tipo industria cervecera, en el que se asegura que está cumpliendo, nos aclara (en su informe 912.5) que las cosas (se refiere a los problemas) no se solucionan por inercia (en automático) de la noche a la mañana, pues se requiere el compromiso, es más, el sacrificio, y lleva mucho tiempo y desgaste (palabra favorita) para lograrlo, con lo que queda a salvo su buena voluntad y disposición.

De ahí, el gobernador Tello pasó a las verdaderas confidencias y dijo que le dejaron un gobierno prendido con alfileres (suponemos que por culpa de un amigo suyo), y un estado que requería de tomar decisiones costosas e impopulares, en el entendido de que no buscaba aplausos, ni optaría por heredar problemas (como un amigo suyo), ni mucho menos fomentar la corrupción (sobra el paréntesis), aunque evitó (¿?) las lamentaciones o la búsqueda de culpables en el pasado, sino soluciones para el futuro (aquí faltaron las fanfarrias), con el énfasis que es debido.

Sin embargo, la modestia hizo su mejor parte cuando Tello afirmó (sin cortapisas) que ha sido el único gobernador del país que deja como legado las herramientas para obtener ingresos en forma legítima (en alusión a los etéreos Impuestos Ecológicos), o lo que usted guste y mande entender.

Al final de su mensaje, el gobernador Tello insistió en que era un hombre honesto (sin duda), siempre dispuesto a mirar a los ojos, sin nada que esconder, lo que molesta a quienes se dedican a la politiquería, consciente de que ha cometido muchos errores, pero también ha tenido aciertos, y que se encuentra empeñado en no entregar (léase a David) un cascarón, sino un estado en vías de consolidación.

…………………………..

Acertijo

Multiplique 365 por 5 entre 2.

 

 


Los comentarios están cerrados.