FELIPE ANDRADE HARO
FELIPE ANDRADE HARO

ENCUENTROS CERCANOS (7)

Ésta es una de tantas historias de cómo los extraterrestres viven entre nosotros, esperando el día para conquistarnos; nomás se ponen de acuerdo sobre el nombre del partido que van a fundar. Atención: Cualquier parecido con la realidad terrícola, es simple coincidencia. Chale.

En Venus, no se celebra el Día de la Mujer. Por esos lares es el Mes de la Mujer. Órale.

–Emperador: Rápido, que venga en chinga mi consejo de asesores. Pasado mañana inicia el Mes de la Mujer y no me la voy a acabar. ¿Con qué saldrán ahora?

–Asesor Birix: A sus órdenes, señor. Nos han dicho que tiene asuntos urgentes que tratar. Somos todo oído.

–Emperador: Tenemos que prepararnos para el mes de la mujer, no quiero sorpresas como el año pasado. Urge que revisemos, de volada, la ley que permite que las mujeres venusinas hagan lo que se les hincha, busquen algún resquicio legal para evitar que salgan con sus tonterías. El año pasado la emperatriz me puso una chinga sabrosa.

–Asesor Tirix: Emperador, tenemos que tener mucho cuidado. Usted sabe que la ley que establece el mes de la mujer fue expedida por nuestro padre fundador. Según los códices históricos, esa ley fue promulgada hace muchos siglos, después de que a nuestro fundador su mujer le puso una chinga de pronóstico. Ese episodio histórico se conoce como “La Chinga de los Tres Días”.

–Emperador: Lo sé caramba, conozco la historia. Yo lo que digo es que hay que buscar la manera de que de un mes sea una semana o algo así. La transformación de nuestra sociedad debe pasar por la restricción de costumbres arcaicas como eso del Mes de la Mujer, que se conformen con unos días y listo. Ya ven lo que pasó hace tres años.

–Asesor Dirix: ¡Ah sí, ya me acordé! Estábamos a un paso de conquistar a los terrícolas y, en la celebración del mes de las venusinas, tuvimos que gastar recursos para los talleres de macramé, tejido de punto, ballet, oratoria y danzas de los Altos de Venus.

–Emperador: Ya no me recuerdes eso que hasta chorro me da. Así que en chinga a traer propuestas para detener esos actos, que van en contra de nuestra transformación y desarrollo. Y chin, chin el que diga algo porque se entera la emperatriz y no me la voy a acabar. Búllanle pelaos.

(El consejo de asesores se mete al análisis de los documentos históricos de Venus. Leen en voz alta las reglas impuestas por el Padre Fundador para ver si encuentran algo).

–Asesor Mirix: A ver, la regla 222-XE dice claramente: “Y después de analizar el desarrollo de nuestra sociedad, así como los avances registrados en diversos planetas, es necesario reconocer que la mujer tiene derechos inalienables, propios de su condición, propios de su participación en la construcción de nuestra sociedad. Todo el trabajo de la mujer venusina debe ser reconocido en nuestras leyes, es por eso que se reconoce que durante la etapa de luna llena, la mujer celebrará completa e incondicionalmente su condición de mujer y compañera”.

–Asesor Firix: ¡Ahí está! Lo encontramos. Vamos en chinga con el emperador.

(Un día antes de la celebración).

–Emperatriz: Ya estamos listas compañeras, para celebrar nuestro mes. Mi propuesta es que la primera semana hagamos un festival donde desfilen estos inútiles, bailen y nos hagan de comer hasta saciar. Habrá venta de solteros para que vayan sacando su guardadito.

(Llega un enviado del Emperador).

–Capitán Virix: Atención, señoras. Por orden del emperador, se suspenden las celebraciones del Mes de la Mujer, hasta en tanto el parlamento realiza las modificaciones a la regla 222-XE.

–Emperatriz: Pero ¿qué dices, hijo de tu venusina?

–Capitán Virix: Así es, señora. De acuerdo con la mencionada regla, la celebración será durante la luna llena. Sin embargo, la luna estalló por la sobre explotación de las minas de Bórax. Así que si no hay luna, no hay celebración.

–Emperador: ¡Pinche Firix te la sacaste gacho! Pero es mejor desintegrar la luna que soportar a estas viejas durante un mes. Pasa a la caja por una lana y tómate un mes de vacaciones con gastos pagados en las playas de Saturno.

¡EL GRAN ENEMIGO DE UNA MUJER VENUSINA ES OTRA MUJER VENUSINA!


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