Alberto Chiu
Alberto Chiu

Ha vuelto a insistir la cúpula empresarial en Zacatecas (la Coparmex) en el tema de que la selección de quien será el nuevo comisionado del Instituto Zacatecano de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (el Izai) sea sumamente transparente en el último tramo del procedimiento de la Legislatura.

¿Qué es lo que temen los empresarios, en voz de Alejandro Enríquez Suárez del Real? A primera vista, temerían el que los legisladores actuales vayan a llevar a cabo una especie de “dedazo” con alguno de los candidatos que, supuestamente, ya habría sido designado con antelación por “órdenes superiores”, sin importar la correspondiente evaluación de los perfiles que presentaron su candidatura.

Pero es que en sí, el procedimiento obviamente tuvo sus bemoles, pues ya desde las primeras observaciones, de los 19 inscritos para “competir” por el puesto, 17 fueron considerados idóneos, y los otros dos… nomás ya no siguieron compitiendo por diversas razones.

El asunto es que a partir de las primeras pesquisas llevadas a cabo por nuestros diputados, diversas voces señalan que los procesos de evaluación primaria fueron más bien un puro trámite, y por eso “pasaron” todos los aspirantes, para evitar las broncas y dejarle, más bien, el problema a la Comisión de Régimen Interno y Concertación Política, para que a su vez tome la decisión final.

Huelga decir que, de entre los aspirantes al cargo, muchos expresaron (unos en voz alta, otros nomás entre dientes) la recanija sospecha de que todo aquello fue nada más una charada, una mala obra de teatro montada para justificar la “selección” de la ex secretaria general de Gobierno, Fabiola Torres Rodríguez, para convertirla (a manera también de pago de facturas o algo así) en la nueva comisionada de acceso a la información.

De modo, pues, que cualquiera que sea la decisión que tomen los legisladores a cargo, ya el procedimiento ha recibido una carga negativa de dudas, suspicacias, sospechas de que ahí hay gato encerrado, y de que se trata solamente de una “devolución de favores políticos”, una cortesía para la ex secretaria General de Gobierno.

Sea o no cierto, la verdad es que una vez seleccionado el nuevo integrante, el Izai nuevamente estará bajo la lupa de la sociedad ya no sólo para ver si el organismo es capaz de sancionar fehacientemente a los funcionarios corruptos y opacos, sino para ver si en realidad se trata de un organismo “autónomo” o dependiente de las veleidosas decisiones del Ejecutivo estatal.

De la designación del nuevo comisionado quizá no dependa la transparencia con  que se conduzca el gobierno, cierto.; pero sí influirá en la percepción que se tiene de dicho organismo, y del posible grado de confianza que inspire en la ciudadanía. ¿Lograrán pasar la prueba de la confianza?

 


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