Juan Manuel Rivera Juárez, Elva Cabrera Muruato, Blanca Karina Olvera Rojas
Juan Manuel Rivera Juárez, Elva Cabrera Muruato, Blanca Karina Olvera Rojas

Considerado uno de los individuos que emigraron con causa a sus ideas liberales después de la frustrada revolución alemana, Isidoro Epstein (personaje pintoresco y singular) llega a México a principios de 1851.

Él mismo señaló en un artículo publicado en 1891 (en el periódico Germania, de su propiedad) algunas causas que motivaron la salida de su patria, entre ellas las persecuciones políticas a las que están expuestos los que profesaban ideas liberales, principalmente antes y después de la revolución de 1848.

Traductor, litógrafo, geógrafo, cartógrafo, astrónomo y físico matemático, se estableció en el estado de Zacatecas; aunque también residió en la ciudad de Aguascalientes, a la que dio un gran impulso científico y cultural. Jesús Gómez menciona que la estancia de Epstein en Aguascalientes fue determinante para que terminara de aprender el español, conociera a los mexicanos, reuniera un pequeño capital y se diera cuenta de cómo aprovechar su talento y sobresalir en México.

Estando Epstein en Aguascalientes, Jesús Terán (director por entonces del Instituto Científico y Literario) lo nombra catedrático del segundo curso de matemáticas y del idioma alemán, pero lamentablemente tuvo que renunciar al cargo debido a que Antonio López de Santa Anna, al decretar la independencia de la entidad, nombró director del instituto al padre Romero, quien consideraba inútil la enseñanza de las matemáticas.

En 1855. cuando Terán se convierte en gobernador de Aguascalientes, una de las primeras cosas que hizo fue crear una oficina consagrada a los estudios estadísticos y geográficos, de la que nombró titular a Isidoro Epstein. No resulta difícil imaginar a Isidoro recorriendo en mula el estado, fijando alturas y límites, hablando en su mal español con rancheros que no entendían lo que hacía y asombrando a todo el mundo con su jerga científica. Además de esto, es nombrado director de las obras de la municipalidad de la urbe, realizando el plano y el mapa de la ciudad hidrocálida.

Entre las encomiendas del gobernador se encontraba el levantamiento de un cuadro estadístico de Aguascalientes, el cual fue publicado en la tipología de Esteban Ávila y José María Chávez en 1861, denominado Cuadro Sinóptico de Aguascalientes. Es un documento pionero, el primer censo con el que contó el estado; en él se encuentran datos sobre la distribución y edad de la población, las ocupaciones, la producción agrícola y ganadera, el comercio, las rentas públicas e incluso observaciones muy agudas sobre las causas de la pobreza y los medios para combatirla.

Epstein consideraba que la estadística daba a conocer los hechos sin pasiones, sin temor al enojo y al despecho humano. Trató de probar que el libre albedrío respondía a las leyes y al cálculo, además retomó las ideas de Lamberto Adolfo Quételet sobre estadística moral. Quételet era un matemático que defendía los fenómenos que casualmente están sujetos a leyes físicas y que la estadística podía dar a conocer las causas de dichos fenómenos sociales, como por ejemplo los suicidios, los meses en que se registraban más estos eventos, así como los medios empleados por los suicidas para lograr su objetivo. Para Epstein, la estadística podría ayudar a buscar las causas de los crímenes más comunes, pensaba que no era necesario cambiar la legislación criminal, sino encontrar las pautas que normaban la conducta social.

También realizó la Carta Geográfica de Aguascalientes, donde precisó los límites del estado, los nombres de sus pueblos y haciendas, la traza de sus caminos, el perfil de sus municipios y las distancias entre ellos; este trabajo concluyó en 1856, siendo uno de los primeros que se hicieron en el México independiente que incluía mediciones. Según Ricardo Rivera Cortés, Manuel Buenrostro presentó esta carta al Congreso Constituyente para argumentar la propuesta de erigir a Aguascalientes como estado de la Federación.

Otro trabajo de este pintoresco y singular personaje alemán (considerado como pionero de medición en nuestro país), fue el Plano de las huertas de Aguascalientes. Gómez describe el trabajo como un insustituible retrato de la ciudad de Aguascalientes, ya que la presenta con mucho detalle al situar sus calles, monumentos e iglesias. (Continúa el próximo jueves…)

 

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