Enrique Laviada
Enrique Laviada

Buena contribución (es ironía) que hizo Yeidckol Polevnsky a la ya de por sí degradada política mexicana, al mencionar en una conferencia que en su partido se habían “infiltrado” sabandijas hasta formar, al parecer, una plaga, y que se encuentra plenamente identificada por la líder de Morena, aún en funciones.

Como se puede consultar en cualquier libro de biología, la especie mencionada incluye una variedad de reptiles, generalmente pequeños en su tamaño, pero especialmente molestos o incluso dañinos y de aspecto muy desagradable, lo que hace pensar que, al ser utilizados para intentar una clasificación de quienes han llegado a formar parte de las filas de un partido, no son, digamos, que bien recibidos, sino más bien al contrario.

De inmediato, saltaron los morenistas que, preocupados por su propia imagen (no se sabe si ya han sido clasificados en otras especies) salieron a suavizar las palabras de su dirigente nacional, ofreciendo una interpretación que no hiciera tabla rasa o, como se dice, terminara por salpicarlos de fea forma.

Pero lo cierto es que la camarada Yeidckol (es ironía) afirmó, con todas su letras, que “son muchas las sabandijas que se nos han infiltrado (en Morena), son muchos los que están echándole el ojo al partido de una manera mezquina y perversa, porque están pensando que el partido tiene mucho dinero” y, por si hubiera dudas, les restregó (a las sabandijas) que “se dedican a vender candidaturas”, para controlar  las estructuras, hacerse de un poder que no les corresponde, en un cierto sentido tomar lo que no es suyo, para su propio beneficio y no del pueblo.

Digo que las palabras de la C. Polevnsky degradan la política porque, fuera de su extraña zoología personal, ese calificativo haría referencia a personas que son despreciables, ruines, infames, indignas, rastreras, repulsivas e incluso repugnantes, si nos atenemos a los sinónimos y posibles definiciones relativas a su controvertida expresión.

Son degradantes, además, porque olvidó (la C. Polevnsky) mencionar nombres, es decir, sólo hizo juicios y propinó adjetivos a diestra y siniestra, para poner en predicamentos a López Obrador y a muchos de sus distinguidos invitados, por ejemplo, a la campaña que lo llevó a la presidencia.

Debe haber sido bastante penoso, supongo, para muchos de los recién integrados a las filas de Morena, o para sus simpatizantes y nuevos aliados escuchar palabras como: “si no quieren jugar con nuestras reglas, que se vayan a otro partido y que se regresen por donde vinieron”, aunque todavía no se sabe si todos o una parte, si nada más las sabandijas o eso podría afectar a otras especies, la amenaza queda, mientras la C. Polenvsky siga al frente, claro.

Por lo pronto, en las céntricas inmediaciones, alguien quiso aclarar que Yeidckol no se refiere a alguien en particular, cuando habla de sabandijas, por lo cual sigue abierta la convocatoria para engrosar las filas de Morena, con las respectivas disculpas por las molestias que el estilo de su dirigente ocasiona.

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Acertijo

También hay ciudadanos íntegros y respetables.


Nuestros lectores comentan

  1. Jesus Cid Vázquez

    Sin referirme a un (os) personaje (s) en específico, lo que dijo la Sra. Citlali es verdad, pero no solo es exclusivo de MoReNa, sino de todos los partidos dicho mal.
    Pd1 claro que también hay ciudadanos íntegros y respetables, pero en otras actividades, no en la política ( al menos en en la mexicana, son garbanzos de a libra )
    Pd2 sus dichos fueron políticamente incorrectos.

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